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Indígenas invaden finca abandonada en Corredores
martes, 15 de julio de 2008

 

Terrenos son objeto de disputa legal y aún no se ha definido su dueño Las familias no tienen electricidad, ni agua potable y viven en ranchos de lata

Laurel, Corredores. Veintidós familias indígenas guaimíes invadieron hace cuatro meses parte de la finca Caucho, en este distrito de Corredores, Puntarenas.

 

Ante la necesidad de trabajar la tierra y debido al abandono en que se encontraban 11 hectáreas, decidimos ocupar los terrenos que en un tiempo pertenecían a Procercoop, cooperativa dedicada a procesar embutidos y palma aceitera”, dijo Juan Miranda Miranda, presidente de la Asociación Indígena Guaimí Cenizo-Laurel.

 

Miranda, de 40 años, señaló que las familias se organizaron y tomaron posesión de las tierras porque estaban en abandono.

 

Agregó que los terrenos pertenecen a varias instituciones públicas y privadas pues la extinta cooperativa no pudo enfrentar las deudas y se declaró en quiebra.

 

Actualmente la propiedad invadida se encuentra hipotecada por compromisos con el Instituto de Fomento Cooperativo (Infocoop), el Banco Popular y la Junta de Desarrollo del Sur (Judesur).

 

Solicitud. Los indígenas se reunieron recientemente con el presidente ejecutivo del Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), Carlos Bolaños Céspedes, a quien pidieron que interceda ante los acreedores y que la entidad compre los terrenos para que luego sean traspasados a la asociación indígena.

 

“Queremos que el IDA tome el acuerdo y compre esta finca para que juntos nos dediquemos a trabajarla pues estamos faltos de esa labor y nuestras familias necesitan comer”, expresó Cristóbal Palacios Santos, de 28 años.

 

En el lugar los indígenas no tienen agua potable ni electricidad, y algunos viven en ranchos de latas de zinc, forrados con plástico.

 

La finca ocupada tiene nueve hectáreas sembradas de palma aceitera.

 

Las labores de recolección, corta y mantenimiento son realizadas por los indígenas.

 

Judesur giró cerca de ¢70 millones años atrás a Procercoop para que instalara una planta de embutidos en la zona.

 

“Sin embargo, el proyecto se vino abajo y la cooperativa se declaró en quiebra”, reconoció Hélberth Barrantes, director ejecutivo la Junta de Desarrollo.

 

“La cooperativa solicitaba préstamos a diferentes entidades y daba como garantía los terrenos, es por eso que ahora pertenecen a Infocoop, Judesur y el Banco Popular”, agregó Barrantes.

 

Los invasores de las tierras en disputa aseguraron que se mantendrán allí e insistieron en que el IDA debe comprar esa finca.

 

 
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