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La piña es la fruta de la discordia
miércoles, 23 de abril de 2008

Teletica.com Una comunidad limonense sufre por el envenenamiento de sus fuentes de agua, debido al uso de agroquímicos en sembradíos de piña en la zona.

Y es que usted seguramente nunca o desde hace muchos años no pasa por la congoja de no poder beber agua potable en su hogar.

Bien dicen que la salud de un pueblo depende de su agua y que la tercera guerra mundial tendría como motivo la disputa de ese preciado líquido.

Por eso, 7 Días viajó a La Francia de Siquirres, en Limón, localidad caribeña en donde desde hace casi un año cientos de familias se juegan la vida al filo de la navaja.

Para sus pobladores, en 40 años de vivir allí el agua nunca fue un recurso prohibido para consumir, pero ahora - y por recomendación de las autoridades - ellos pueden lavar con agua del tubo pero consumir sólo la que les suministra Acueductos y Alcantarillados (AyA).

Esto por cuanto un monitoreo del pasado año 2007 detectó agroquímicos en ella, por lo que “la guerra estaba declarada”.

¿Cuál es el origen de la contaminación del agua?

Aunque no existen cifras oficiales, en cada calle, en cada casa o en cada familia de Siquirres es posible escuchar un relato, un caso o un padecimiento atribuido a los sembradíos de piña.

Y es que son miles las personas quienes habitan los alrededores de las 35.000 has. sembradas de piña en todo el país, un área equivalente a los cantones de Santa Bárbara, Belén, Escazú, Alajuela Centro, Curridabat y Tibás.

Un operativo del Tribunal Ambiental del Ministerio del Ambiente y Energía (MINAE) realizado la segunda semana del mes de abril del 2008 en el Caribe parece darle la razón a las comunidades, pues sólo en Limón hay casi 30 piñeras bajo la lupa.

Llámele naciente, quebrada, río o manto acuífero, todos esos cuerpos de agua son cuna y canal para el preciado líquido.

Y el Tribunal Ambiental buena parte de la actividad piñera del país, particularmente la tala, sus procesos erosivos, el irrespeto a las distancias mínimas entre piñera y cuerpo de agua; contamina, seca y asfixia a esas nacientes de agua.

Entonces son comprensibles las sospechas de los vecinos y autoridades acerca de la procedencia de químicos como el bromacil, presentes en el agua que consumen algunas comunidades del Caribe.

Pero esta no es la única preocupación, pues los vecinos de La Perla, en Guácimo de Limón, bloquearon la carretera que conduce a la piñera Tico Verde, cuya opinión de sus funcionarios no fue posible conocer.

Ellos no sólo están en alerta por el agua, también están en guardia debido a las inconsistencias, según ellos, mostradas por el ente rector en materia de viabilidad ambiental.

¿Qué hacen las autoridades?

En setiembre del 2007, ese proyecto fue paralizado porque la empresa no presentó un Estudio de Impacto Ambiental solicitado 7 meses atrás por la Secretaría Técnica Ambiental (SETENA).

Una inspección de esa entidad confirma que “… el proyecto opera sin viabilidad ambiental, que el factor erosión del suelo es catalogado como severo y que la contaminación del suelo y cuerpos de agua por residuos líquidos de agroquímicos es severa”.

Por esa razón, SETENA estableció un cierre técnico del proyecto que se ejecutaría gradualmente en un plazo máximo de 4 meses, pues se consideró que un cierre abrupto generaría impactos ambientales negativos mayores.

Sin embargo, para sorpresa de muchos, el 4 de abril anterior, justo en el momento cuando se cumpliría el plazo para el cierre técnico del proyecto, la SETENA lo levantó considerando que durante las últimas semanas la empresa aportó documentación que subsana las deficiencias, razón por la cual les es aprobado el estudio de impacto ambiental; entonces todo un pueblo se lanzó a la calle.

La polémica se agudiza cuando la Fiscalía Agrario Ambiental, que investiga el caso bajo el delito de invasión de áreas de protección y contaminación de aguas para consumo humano, le exige a la SETENA el cumplimiento del cierre técnico.

La Fiscalía considera que “hay suficientes elementos probatorios que acreditan la contaminación de las aguas del acueducto rural de la comunidad de La Perla, a causa de la aplicación de agroquímicos”.

Pero mientras se aclaran los nublados entre las partes, la población sigue viviendo al filo de la navaja y el Gobierno anuncia la entrada en vigencia, en pocas semanas, de un nuevo reglamento que establece con precisión los límites permitidos en el uso de agroquímicos, así como la capacitación de casi 1.000 productores de piña en prácticas amigables con el ambiente:

Sin embargo, ni más reglamentos, ni más penas, ni más sanciones, ni más operativos, servirán si no se siembra la más importante de las semillas: Conciencia ambiental.

 
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