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Comunidad exige cierre de piñera en Guácimo
jueves, 25 de octubre de 2007

Por Javier Córdoba Morales en Semanario Universidad . La comunidad de La Perla de Guácimo le ha declarado la guerra a la finca piñera Agroindustrial Tico Verde S.A., pues temen que la operación de esta empresa contamine  el agua que llega a sus casas por medio de un acueducto rural.

UNIVERSIDAD acompañó recientemente a un grupo de vecinos de La Perla, en un recorrido por los alrededores de la finca, en el que se pudo constatar la peligrosa cercanía de las plantaciones con varias quebradas y ríos, e inclusive cómo la operación de la empresa ha afectado el acueducto que abastece a cerca de 130 familias.

 

El mismo día de la visita, la ingeniera Sonia Espinoza, directora del Departamento de Auditoría y Seguridad Ambiental de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA), realizó una segunda inspección a la piñera, ante la denuncia de los dirigentes comunales.

Piñera debía detener operaciones desde septiembre por orden de la SETENA y no lo hizo.

SETENA LA CERRÓ

La primera visita que realizó la ingeniera Espinoza a Tico Verde fue el 18 de julio pasado. Su informe dio como resultado una resolución en la cual la SETENA ordena a la empresa paralizar su actividad, por no contar con un estudio de impacto ambiental previo a la siembra, esto desde el 14 de septiembre.

Entre las observaciones del ente ambiental fiscalizador, se indicó que el proyecto piñero no cuenta con "barreras vivas" para mitigar la "eminente erosión", que podría contaminar los cuerpos de agua que rodean y atraviesan la finca.

Entre las quebradas que se verían afectadas está la quebrada Catarata, la cual se cruza cerca de esta finca con el río Guacimito, por lo que a los pobladores de la Perla les preocupa sobremanera estos aspectos incluidos en el punto "J" del informe.

"La topografía del terreno favorece la contaminación por plaguicidas, que se produce por escorrentía; con la lluvia los tóxicos emigran hacia aguas superficiales y a cuerpos de agua", dice la resolución.

Sin embargo, durante la visita de este Semanario (16 de octubre), fue más que evidente que la actividad en la finca continuó normalmente, pues no solo era posible ver las labores en la empacadora, sino que en el campo también podían verse algunos trabajadores, así como maquinaria realizando movimientos de tierra.

Para los vecinos de La Perla, el impacto de la finca sobre las aguas de la zona está a la vista. Tal como lo expresó Ana María Chinchilla, el agua de la quebrada que baja cerca de su casa, no hace mucho era cristalina; pero, ahora tiene un tono turbio que en ciertos días llega a ser casi blanco.

"Antes era más grande y bajaba más agua, era clarita y hasta se podía tomar; pero, ahora uno no puede meterse y hay que cuidar que los chiquillos no se metan. Antes había mucho pescado, barbudos y guapotes; ahora no hay nada, desde que está la piñera", comentó Chinchilla.

Uno de los elementos que favorece la contaminación es la inclinación de las laderas cultivadas, las cuales llevan las aguas de riego con agroquímicos hasta los ríos y quebradas.

Ya en un estudio del Ministerio de Agricultura, elaborado por el ingeniero Marcos Rojas,  se indicaba que en la finca de Tico Verde se excede la inclinación permitida para un cultivo tan erosivo como la piña; además, los surcos del cultivo deberían ser horizontales  y no a favor de pendiente, como están actualmente

ACUEDUCTO EXPUESTO

Otra de las preocupaciones de la comunidad es el estado del acueducto rural de La Perla, el cual atraviesa la finca, y que como se pudo constatar, la erosión en los terrenos cultivados con piña ha expuesto peligrosamente las tuberías.

Hugo Vindas, integrante del Acueducto Rural de La Perla, se mostró muy preocupado por las constantes rupturas de la tubería por parte de la empresa, e indicó que el temor de la comunidad es que los agroquímicos de la finca ingresen por estas grietas, a la corriente de agua que abastece a más de 130 familias.

Tanto Vindas, como el presidente de la Asociación de Desarrollo de La Perla, Luis Fernando Cruz, expresaron que el pueblo no quiere que la piñera Tico Verde siga operando en la zona, pues temen que ocurra un desastre ecológico similar al que vivieron más de 6.000 personas en Siquirres.

En ese caso, las comunidades de El Cairo, Milano, La Francia y Luisiana, consumieron por varios días agua contaminada con las sustancias bromacil, duirón y tradimefon; utilizadas en los cultivos de las fincas piñeras cercanas.

Los vecinos de La Perla parece que no quedarán conformes hasta lograr que Tico Verde  cierre su finca, para lo cual han recurrido a la SETENA y hasta tuvieron una audiencia con el Concejo Municipal de Guácimo, para exigir acción a las autoridades. También realizaron una marcha el pasado 22 de octubre, en la que bloquearon algunas calles en Guácimo, como medida de presión.

Los vecinos además están preocupados por la posible instalación de otra piñera en la zona, en la llamada finca Las Delicias, la cual ya ha sido deforestada, e incluso cortados  árboles que el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) había señalado para que no se tocaran.

Ahora solo están a la espera de que la SETENA emita una nueva resolución con base en la última inspección realizada, y que la empresa detenga sus operaciones, para volver a tomar agua con total tranquilidad.

Se intentó conocer el criterio de la empresa Agroindustrial Tico Verde S.A., pero durante la visita a la finca se informó que su administrador y representante, Federico Aguilar, no se encontraba. Posteriormente se le trató de entrevistar por teléfono, pero indicó que respondería las consultas por correo electrónico; sin embargo, al cierre de esta edición (lunes 22) no había contestado.

 
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