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Somos hijas del maíz: 8 de marzo Día Internacional de las Mujeres a las 10;30 frente a Casa Presiden
viernes, 08 de marzo de 2013

maiz_3.jpgEste 8 de marzo del 2013  vamos a culminar las actividades de la semana bailando al son de “Mujer maíz.”

La canción, a golpe del tambor de Sandra Morán de Guatemala, recoge el sentido de la conexión entre la igualdad y la libertad de las mujeres y la libertad de las semillas del maíz nuestro, libre de transgénicos. Será una coreografía masiva (flashmob) sencilla, colectiva y significativa de la relación de las mujeres con el maíz.

Al final del baile crearemos simbólicamente y compartiremos un banco colectivo de semillas de maíz propio de Costa Rica. Solicitamos de cada persona que legue a la actividad, que traiga un puñado de maíz del nuestro. Ese maíz será colocado en un barril que permanecerá en medio de la danza y luego distribuido para que cada persona se lleve un puñado para guardar - y ojalá sembrar - en su casa u otro lugar.

Invitamos a mujeres y hombres a participar de la danza y la creación del banco, vistiendo algo verde (naturaleza) y algo lila (el color que caracteriza las luchas de las mujeres). En otros países ese día, activistas de la región la Articulación Feminista Petateras también estarán bailando al son de las principales luchas que llevan a cabo por un mundo y una vida mejor para las mujeres y para todos.

Dicen las ciencias naturales de la nutrición que somos los que comemos. Y lo cierto es que hasta ahora, generación tras generación desde que nuestros pueblos originarios poblaron Costa Rica y la región Mesoamericana hasta el día de hoy, todas y todos nos hemos criado con la tortilla del maíz que con el resto de la naturaleza forjaron las abuelas y los abuelos.

El maíz es originario de nuestro continente y está íntimamente ligado a nuestra identidad. El maíz no es solo nuestro alimento, sino que ha forjado nuestra cultura, nuestro territorio y nuestra espiritualidad.

Las mujeres, también desde antaño, hemos sido arte y parte de esa cultura culinaria, cultural e identitaria. Dice la joven costarricense Ariela Mora Franco, que las mujeres siembran, guardan semilla, recogen la cosecha y la transforman en alimento, todo en un proceso integrado que no se separa. “Ella ha fertilizado la tierra, por eso es la expresión de la Pacha Mama, porque ella es vida, por eso su libertad y la de las semillas está ligada”.

Por eso Guadalupe Urbina ha expresado en una canción suya que “… Por eso es maíz mi sangre, Maíz mi piel mi tortilla, El Maíz mi sol, mi luna, Vuelo de quetzal, Madre Tierra, soy tu hija…”

Urbana Baltodano Briceño de Nicoya, Guanacaste es una campesina que cuenta con un banco de semilla y promueve el liderazgo de productoras y productores en la preservación de lo propio. “Mis semillas tienen más de 120 años porque me las dio mi abuelo y me las pasó mi madre; una debe saber lo que consume para saber si es saludable y quienes no producen deben comprar sus alimentos de fuentes que conozcan bien también.” En su casa y su comunidad producen todo lo que consumen: gallinas para el huevo y la carne, chancho para la manteca y la carne, verduras sembradas y el frijol, el maíz y el arroz de semilla propia. “Si no sabemos lo que comemos, nos dan enfermedades y no sabemos de dónde nos vinieron, así no podemos estar sanas.”

Paca Cruz, otra productora agrícola en Santa María de Dota, coincide con Urbana, cuando señala que es imperante sembrar y guardar semillas, irrespetando las leyes de patentización que nos quieren imponer; esa es una forma de resistencia y otra es luchar para que no entren a Costa Rica. “Habernos desligado de lo comemos a través del consumo de productos de la agroindustria y los supermercados ha empobrecido a la humanidad y esa imposición en global, por lo que hay que abordarlo sembrando localmente y luchando a todo nivel.”

En este momento en Costa Rica todo ese bagaje cultural, político, económico  y social que gira alrededor del maíz y la soberanía alimentaria se encuentra seriamente amenazado por la solicitud de ingreso maíz transgénico a nuestro país.

La contaminación del maíz transgénico en la región y en el mundo es una invasión destructiva que hacen las corporaciones transnacionales como Monsanto. Buscan monopolizar el mercado del maíz mediante la contaminación de las semillas autóctonas, las cuales al contaminarse con las transgénicas mediante polinización, son consideradas propiedad de Monsanto y sus productoras y productores acusados de robarlas sin pagar derechos de propiedad a la corporación.

Ello impacta negativamente el entramado cultural, económico y social que tenemos con nuestro maíz, el cual ha sido mejorado por siglos de una práctica agrícola saludable y libre, donde las semillas son de la tierra y son compartidas con quienes las mejoran, las siembran y las guardan para futuras siembras.  También son de quienes las convierten en alimento y esas son principalmente las mujeres.

Por eso este 8 de marzo, Día Internacional de las mujeres, nos unimos las mujeres y nos sumamos a las múltiples y diversas voces que en Costa Rica dicen NO a la entrada de maíz transgénico y han dicho un SI a la vida, a la salud y a la libertad en igualdad, libre de violencia y por el respeto a los derechos humanos y a las formas de vida del resto del planeta.

“Somos mujeres de maíz” y bailamos hoy para expresar nuestros anhelos y luchas por una vida en igualdad, libre de violencia y por la soberanía alimentaria.

Suscriben esta invitación a hacerse presente en frente a Casa Presidencial en Zapote a las 10:30 a.m. para bailar, conmemorar nuestra fuerza, reclamar los pendientes para con los derechos de las mujeres y defender la vida del maíz autóctono.

Firman:

Grupo “Uniendo fuerzas el 8 de marzo en Costa Rica” (compuesto por más de 20 iniciativas de mujeres)

Articulación Feminista Mesoamericana Petateras  Costa Rica

( y todas las otras que lo están suscribiendo)

 
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