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Comisión Ambiental Municipal contra el veto del Alcalde a la declaratoria de Liberia cantón libre de
viernes, 08 de marzo de 2013

transegenicosnojpg.jpgProfesor Ronal Vargas Araya, En Liberia la ciudadanía ecológicamente responsable quiere apostar por la agroecología según lo explicitado en la Ley Orgánica del Ambiente en su artículo 73, donde se afirma que “se entenderá por agricultura ecológica la que emplea métodos y sistemas compatibles con la protección y el mejoramiento ecológico sin emplear insumos o productos de síntesis química.

La agricultura orgánica o biológica es sinónimo de agricultura ecológica. El Estado promoverá la agricultura ecológica u orgánica, como actividad complementaria a la agricultura y la agroindustria tradicional...”, de tal forma que esta se prefiera a la agricultura saturada de agroquímicos y a la biotecnología agrícola. 

En nuestro territorio no creemos en la necesidad de apostar por cultivos ni productos transgénicos entre otros motivos por la duda que nos queda al descubrir las contradicciones existentes entre los estudios científicos de diversas universidades e instituciones estatales con los de las empresas farmacéuticas y agrícolas, con respecto a los beneficios y las llamadas “habilidades especiales” de los productos transgénicos, que más bien encienden la alerta ecológica y en salubridad.. Al respecto la Ley de Biodiversidad  en el artículo 11 sostiene: “Son criterios para aplicar esta ley: Criterio preventivo: Se reconoce que es de vital importancia anticipar, prevenir y atacar las causas de la pérdida de la biodiversidad o sus amenazas. Criterio precautorio o in dubio pro natura: Cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con estos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección. Criterio de interés público ambiental: El uso de los elementos de la biodiversidad deberá garantizar las opciones de desarrollo de las futuras generaciones, la seguridad alimentaria, la conservación de los ecosistemas, la protección de la salud humana y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. Criterio de integración: La conservación y el uso sostenible de la biodiversidad deberán incorporarse a los planes, los programas, las actividades y estrategias sectoriales”.

A diferencia de la llamada revolución verde (que había prometido acabar con el hambre en el mundo y) que nació en la esfera gubernamental, siendo difundida por agencias internacionales de fomento, la nueva revolución biotecnológica emerge casi desde sus orígenes de las grandes compañías privadas que, invirtiendo cifras multimillonarias en investigación y desarrollo buscan apropiarse velozmente de los beneficios. La agroecología no puede convivir con la biotecnología agrícola transgénica; la coexistencia de ambos tipos de cultivos es imposible sin contaminación. Entendemos por Biotecnología el aprovechamiento de técnicas de manipulación genética para mejorar organismos. Todos aquellos que han sido tratados con estas técnicas se denominan Organismos Genéticamente Modificados (OMGs).

Ya que los cultivos y alimentos transgénicos están enfrentando un rechazo creciente en los países industrializados, particularmente en Europa, las compañías globales de agroquímicos y transgénicos están derivando estas tecnologías hacia los países en desarrollo, donde impera una legislación ambiental deficiente y una despreocupación por la salud y la nutrición, de tal forma que se comienza a implementar una injusta distribución de los alimentos según la capacidad económica general, siguiendo un principio discriminatorio de alimentos orgánicos y nutricionalmente más valiosos para los ricos y transgénicos para los pobres.

En el Municipio de Liberia está claro que apoyamos el desarrollo y el acceso a nuevas agrotecnologías, pero eso sí, siempre y cuando éstas no representen una amenaza a la biodiversidad ni tengan por móvil oculto el control por parte de unas cuantas empresas de la riqueza biológica y la alimentación mundial, como ocurre con la biotecnología, de acuerdo con los marcos legales de propiedad intelectual vigentes, de tal forma que por modificar un par de genes de los miles o millones que posea un organismo, ya se arrojan estas compañías la potestad de patentar todo el organismo, apropiándose legalmente de lo que pertenece gratuitamente a toda la humanidad, todo por la excusa de que tal “descubrimiento” y “modificación” les ha costado mucho dinero… Eso sí no toman en cuenta para nada el daño ambiental o social que causan ni la poca o nula experimentación con respecto a “efectos secundarios” por parte de quienes consuman esos nuevos OGMs. El mismo Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana establece que por el principio de no regresión ambiental no se pueden dar facilidades comerciales a trasnacionales que perjudiquen la biodiversidad.    

Contrariamente a lo que el pequeño sector a favor de los transgénicos opina, los cultivos transgénicos en Costa Rica tienden a decrecer anualmente, tal como lo apunta el periódico El Financiero en su edición del 20 de febrero del presente año: “En Costa Rica existen actualmente 443,1 hectáreas de cultivos genéticamente modificados de algodón, soya, banano y piña, un 73,9% menos que lo que había en el 2007, cuando se alcanzó el máximo histórico. En años anteriores hubo siembra de plátano, arroz, tiquizque y maíz, pero con el tiempo se abandonaron estas semillas. En todas las variedades se trata de cultivo de semilla para exportación, nada que se queda en el país”.[1]

El pasado lunes 4 de marzo el Alcalde don Pipo Castañeda interpuso el derecho al VETO, pidiendo al Consejo Municipal que anule el punto 1 del acuerdo municipal, artículo segundo, capítulo segundo de la sesión municipal 08-2013 propuesto por el regidor Dennis Baltodano, que declaraba a Liberia cantón libre de cultivos transgénicos. En su lugar propone que la declaración quede de este modo:

“Declarar al cantón de Liberia como un territorio agroecológico libre de cultivos transgénicos con potencial de hibridación o cruzamiento con variedades y cultivares autóctonos, lo cual no implica la prohibición de uso de semillas o material de propagación vegetativa para usos en biotecnología, pero sí para aquellos que tengan genes de organismos distintos a los de su propio género botánico o insertados en el ADN mediante ingeniería genética que dañen al medio ambiente o personas en general”.

De esta forma el Alcalde bajo la apariencia de apostar por un mejor futuro en el desarrollo agroecológico de Liberia, está siendo un vil instrumento de las grandes empresas de transgénicos para introducir, con premeditación y alevosía, una biotecnología nada amigable con el ambiente y la salud humana, ignorando que el artículo 50 de nuestra Constitución Política establece que: “…toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por ello, está legitimada para denunciar los actos que infrinjan ese derecho y para reclamar la reparación del daño causado. El Estado garantizará, defenderá y preservará ese derecho.”  El, como parte del aparato estatal, no debe tomar decisiones contrarias a este derecho nacional a la salud y la sanidad ambiental, pero lo hizo públicamente, contradiciendo sus afirmaciones de pocos días anteriores, cuando alababa al Consejo Municipal por esta declaratoria tan oportuna para la salud y el bienestar agroecológico de Liberia...

Tal veto de la alcaldía tiene al menos cinco aspectos cuestionables que anuncian un eventual rechazo por parte del Consejo Municipal de la Ciudad Blanca:

1.    Aspectos de forma: En su redacción el Alcalde veta el artículo primero en cuestión, pero presenta la redacción del mencionado artículo de tal forma que no corresponde textualmente al artículo primero que el Consejo Municipal había aprobado como acuerdo firme.

2.    Aspectos de fondo: La justificación que ofrece el señor Alcalde al veto aduce 5 razones las cuales resultan equívocas, contradictorias, redundantes o sin fundamento en la situación real del cantón (tales como la afectación del transporte de semillas transgénicas, de la avicultura y de la ganadería; el aumento del desempleo o el daño a centros de estudios que ya están con investigaciones biotecnológicas, o la afectación de la imagen internacional que posee Liberia).

3.    Aspecto legal: Al Alcalde le corresponde el poder del veto, según el Código Municipal, pero no el poder de legislar y presentar mociones nuevas tal como si fuera un regidor más del Consejo Municipal, órgano encargado de esta función. Don Pipo quiere “tocar las campanas, recoger la limosna y celebrar la misa” y lo que realmente le corresponde es ejecutar los acuerdos del Consejo Municipal y no “crearlos” él mismo.

4.    Aspecto de concatenación: El Alcalde pide vetar sólo el artículo primero que se refiere a la declaratoria de Liberia como cantón libre de cultivos transgénicos, pero ignora que los artículos segundo y siguientes aprobados son consecuencias lógica del primero, reafirmando el impedimento de cultivar transgénicos en el territorio de Liberia, el comunicar tal prohibición al MAG y a las empresas interesadas, el comunicar a la ciudadanía las implicaciones de tal declaración, etc. Todos estos acuerdos posteriores al primero en este momento son ACUERDOS FIRMES porque no se les vetó por parte de la Administración, lo que haría caer por su propio peso la propuesta de la Alcaldía.

5.    Prioridad constitucional del poder popular: Según reza el ARTÍCULO 9 de nuestra Constitución Política: “El Gobierno de la República es popular, representativo, participativo, alternativo y responsable. Lo ejercen el pueblo y tres Poderes distintos e independientes entre sí: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial”. En la sesión municipal correspondiente al lunes 11 de febrero el soberano (el pueblo) se hará presente en el salón de sesiones y exigirá que el Alcalde retire su derecho al veto de esta declaratoria porque sentimos se está violentando nuestro derecho fundamental a tener un cantón agroecológico, con cultivos ambientalmente amigables.

A fin de cuentas la ciudadanía guanacasteca actual va creciendo cada vez más en conciencia social y va descubriendo que la democracia, más que el simple derecho a votar cada cuatro años, es un ejercicio de participación constante en las decisiones y problemáticas sociales que tanto el municipio como el país enfrentan a diario. Las redes sociales se han convertido al respecto en el mejor medio para la libertad de expresión que ayudan a mantener no sólo informado al pueblo sino también que lo convocan para la movilización social en el momento preciso y para levantar su voz cuando lo crea justo o cuando el bien común lo exija, haciendo realidad aquel axioma socialista de antaño pero siempre válido. “El pueblo unido, jamás será vencido”.

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