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Crisis del agua potable a la vista
miércoles, 25 de marzo de 2009

 José Francisco Alfaro C.(*) Si bien las condiciones actuales del faltante de agua no son tan profundas en nuestro país como en otros, donde 1.200 millones de personas no tienen agua potable y 4.000 niños de menos de 5 años mueren diariamente al no tener agua, urge tomar medidas eficaces para erradicar la carencia de este líquido vital. En Costa Rica, sumado a la falta de un buen manejo del recurso hídrico por parte de la mayoría de los administradores de los acueductos, a la contaminación de las fuentes de agua, a la permeabilización de las áreas de recarga y a la deforestación de éstas, está el calentamiento global, el cual acrecentará los problemas con la disponibilidad del agua en todo el planeta.

 

El futuro cercano en cuanto a la situación del agua en Costa Rica no es nada consolador, en tanto la cantidad de agua disponible para consumo humano es cada día menor. Estudios de SENARA (Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento) han revelado que hoy día se extrae más agua de la que se recarga en los acuíferos.

 

Se extraen 9.870 litros de agua por segundo, pero la recarga natural es de 9.720 litros, lo que significa que en los mantos acuíferos de donde se abastece de agua la mayoría de habitantes del Valle Central sale más agua de la que entra.

 

Si no se revierte la situación, para el 2015 habrá un déficit en el suministro de agua de un 15% como ha alertado SENARA.

 

Lo peor es que el déficit de recarga en los mantos acuíferos, en vez de disminuir ante la voz de alarma de SENARA, se incrementa cada día más por falta de voluntad política para regular las construcciones en las áreas de recarga que permeabilizan el suelo, haciendo que se filtre menos agua a los mantos acuíferos, escurriéndose ésta hacia los ríos y arroyos.

 

En nuestro país, la situación se agrava con la contaminación de los mantos acuíferos, causada principalmente por los desechos de los tanques sépticos que llegan a los mantos y por los fertilizantes nitrogenados usados en la siembra del café y otros cultivos.

 

El Laboratorio de Hidrología Ambiental de la UNA en un estudio de las tomas de agua de origen subterráneo, realizado entre 1988 y el 2001, encontró que un 20% de éstas registraron al menos en una ocasión un nivel de nitrato superior al que se recomienda para la ingesta humana. Advirtieron que había una tendencia creciente del nitrato en las fuentes y que, de no tomarse medidas, en algunos años esas aguas no podrían ser utilizadas para consumo.

 

La situación es preocupante ya que con los años la población ha aumentado considerablemente y, por ende, la cantidad de tanques sépticos. Los gobiernos, en cuenta el de turno, no han hecho nada concreto para construir un sistema de alcantarillado en el Valle Central y su correspondiente planta de tratamiento, que evite la contaminación de los mantos acuíferos por la utilización de tanques sépticos.

 

Autoridades como SETENA y municipalidades, instituciones que entre otras son las encargadas de regular que el desarrollo inmobiliario se de sin que se impacte el recurso hídrico, han sido ineficientes para cumplir este cometido. Son omisas en pedir todos los estudios técnicos científicos para tener la certeza de que no se vaya a impactar este recurso. Por esta inoperancia de las instituciones estatales y por la avaricia de los desarrolladores es que se necesita el control constante de los ciudadanos y su accionar por medio de recursos de amparo, para exigir el respeto ambiental.

 

En busca de la ganancia, aparte de la ineficiencia de las instituciones estatales, tenemos un gobierno que por medio de decretos ha tratado de disminuir las restricciones para construir en las áreas de recarga. Un ejemplo es la adición al artículo 3 del Decreto Ejecutivo 25.902 MIVAH-MP-MINAE, Plan Regional de Desarrollo Urbano de la Gran Área Metropolitana, que pretendía extender el anillo de contención para permitir el desarrollo urbanístico en los cien metros inmediatos fuera del anillo. Esta reforma fue declarada inconstitucional por la Sala Cuarta.

 

Una medida del actual gobierno que atenta contra el recurso hídrico de los costarricenses es la producción del bioetanol en Costa Rica. La producción de 1 litro de bioetanol utiliza cerca de 5000 litros de agua. Además de todo lo anterior, el recurso hídrico de los costarricenses se ve en peligro al convertirse en una fuente de ganancia para poderosos grupos económicos, que pretenden aumentarla por medio de la comercialización del agua, ya sea administrando ellos los sistemas de acueductos o por medio del embotellamiento del líquido.

 

En caso de subsistir las actuales tendencias de despreocupación estatal por proteger el recurso hídrico, como ya nos han alertado SENARA y el Laboratorio de Hidrología Ambiental de la UNA, a corto plazo vamos a padecer una verdadera crisis en cuanto a la disponibilidad de agua potable.

 

*Abogado

 
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