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Descubren nuevos brotes de moscas en Pital y Río Cuarto
lunes, 23 de febrero de 2009

mosca

elpais.cr. La tolerancia de las autoridades del Servicio de Sanidad Vegetal, del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), con la falta de control de las plantaciones de piña en la Región Huetar Norte, fue denunciada por  el productor ganadero y ambientalista Álvaro Álvarez.

 

Radio Santa Clara, emisora de la Iglesia Católica de la Diócesis de Ciudad Quesada, informó que la aparición de nuevos brotes de mosca apenas empieza, pero podría empeorar debido a la tolerancia de las autoridades para con los finqueros.

Los brotes de moscas, estarían localizados en comunidades como San Rafael de Río Cuarto, La Trinchera y Veracruz de Pital, zonas de gran expansión de cultivos de piña.

 

Álvarez dijo a la emisora que realizó una gira con funcionarios de sanidad vegetal en la que pudieron corroborar la presencia de moscas en varias fincas piñeras.

 

En el caso de la Trinchera y Veracruz, los finqueros afectados aun no han podido ubicar el foco de reproducción de las moscas.

 

De acuerdo con Radio Santa Clara, otra de las excusas de los productores de piña, fue que el mal tiempo de hace unos impidió hacer las fumigaciones respectivas, pero Álvarez aseguró que para esta situación siempre debe haber un plan B.

 

Una reportera de la  emisora de radio informó que intentó conocer la valoración que hizo el funcionario de Sanidad Vegetal, sin embargo se informó que estaba de gira en Guápiles, en la región Caribe.

La mosca

 

De acuerdo con información científica, la mosca “chupasangre” o mosca de los establos (Stomoxys calcitrans), ha empezado a generar pérdidas millonarias a los ganaderos del país, y en especial a los de la Zona Norte y Caribe.

 

En octubre anterior, el ganadero Omar Arias, de Boca de Arenal aseguró que la producción de leche se bajó en 200 kilos debido a la plaga de moscas “chupasangre” o mosca de la piña que se ha desatado en su finca.

 

“Las vacas no cesan de tirar el rabo para todo lado para espantarse una nube de moscas que no dejan quietas a los pobres animales. Por esta razón, no comen y pasan en constante movimiento para ahuyentar los insectos”, relató en esa oportunidad.

 

Además, dijo que sus 60 vacas afectadas se revolcaban en el barro para evitar las moscas, y otras optaban por meterse a una quebrada para huir de las agudas ponzoñas de los insectos.

 

De acuerdo con la información técnica, cada una de las moscas “chupasangre” en pocos días se puede multiplicar por 3.500 al depositar esa cantidad de huevos en los rastrojos de la piña.

 

Se alimenta al menos cinco veces al día y vomita una y otra vez la sangre chupada, por eso siempre tiene hambre, y en un día el ganado de engorde pierde al menos un kilo de peso.

 

Para combatir la plaga los ganaderos han instalado trampas por doquier, que consisten en bolsas plásticas blancas - color favorito de las “chupasangre”- con una goma especial para que se adhieran.

 

Sin embargo, el litro de ese pegamento tiene un costo superior a los cinco mil colones el litro y la bolsa mil colones.

 

Las “chupasangre” no solo atacan al ganado vacuno sino también a todo animal de sangre caliente. Los vecinos aseguran que a menudo encuentran perros y gatos muertos; incluso varias personas han sido atacadas por este insecto.

 

Las picaduras de la mosca “chupasangre” merma la producción de leche en algunos casos hasta en un cuarenta o 50 por ciento. Los animales bajan de peso y les causa mucho estrés el hecho de permanecer constantemente espantándose las moscas.

 

La mosca del establo se reproduce en los desechos de las plantaciones, así como en las cáscaras de cualquier fruta en descomposición y en algunos casos por medio de la gallinaza.

 

La mosca del establo es de tamaño medio, entre 6-10 mm de longitud, la que se ubica preferiblemente en las extremidades del animal y abdomen, produciendo picaduras muy dolorosas gracias a que posee una prominente trompa picadora.

 

Son moscas robustas que puede volar hasta dos kilómetros en búsqueda del huésped, pueden atacar al ganado, equinos y al hombre; no suelen permanecer mucho tiempo sobre los animales, una vez obtenido su alimento (tanto hembras como machos toman sangre), la mosca busca sitios de reposo, generalmente las paredes de los establos y otras superficies planas.

 
La mosca de los establos (Stomoxys calcitrans) ha causado problemas en la zona norte del país, principalmente en Pital, Horquetas, Sarapiquí; San Isidro, San Antonio, Upala y Boca Arenal de San Carlos.

 
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