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Denuncian devastación forestal en zona protegida
viernes, 30 de enero de 2009

 cimg0038.jpgCorredor biológico, Las Flores de Bijagua de Upala

Esta es una denuncia que hago en nombre de la comunidad de Las Flores de Bijagua, Upala.

Esta denuncia la hago en contra de Arnoldo Beeche Salazar, dueño actual de las tierras donde se llevará a cabo la deforestación del bosque que ya se encuentra en proceso de socola.

Estas tierras pertenecieron hasta hace menos de un año a don Werner Hagnauer[1], activo conservacionista, quien había sido el dueño de la finca La Pacífica en Cañas, Guanacaste.

 

En estos momentos se están llevando a cabo trabajos por una cuadrilla de deforestación, comandada por el señor Beeche, en zonas protegidas, como lo es el bosque cercano a Las Flores.  Esta acción contraviene la Ley Forestal de Costa Rica.
 

El lugar está ubicado a menos de dos kilómetros de la población de Las Flores, en el hermoso piedemonte norte del volcán Tenorio, de cuyo sitio se tiene una vista y una “vibra” únicas hacia el vasto Lago de Nicaragua con sus islas de Solentiname.  Este lugar resguarda, con su bosque, el nacimiento de una quebrada y además es asiento de otras fuentes de agua, que desde hace algunos meses ya se han menoscabado con la socola que se ha venido llevando a cabo.  Probablemente, con miras a sacar la madera en el verano que se avecina en la zona, como producto de la devastación de los árboles mayores que quedan.

 

Según una visita que hice al bosque en peligro, hace apenas una semana, acompañado por un vecino de Las Flores, pudimos encontrar entre la gran cantidad de hermosas estructuras arbóreas, muy añosas, especies como Laurel, Cedro, Pilón, Cucaracho, María, Yema de huevo, Pimiento y otras especies que desconozco.  En el lugar donde se encuentran estas especies ya se ha socolado (se han asesinado especies más jóvenes que habitan el sotobosque –debajo del dosel principal y más alto-).

 

En los días en que se trabajaba en esa socola los vecinos pudieron llevar personeros del MINAET, tanto de Upala como de Liberia, acompañados por la policía correspondiente.  En esta ocasión (noviembre 2008) se logró decomisar a la cuadrilla devastadora más de cinco motosierras y de esta manera los excelentes oficiales del MINAET y de la policía  lograron detener la acción.  Pero sólo fue por un corto tiempo, pues en estos momentos (27 de enero de 2009) Beeche Salazar y su cuadrilla siguen actuando apresuradamente en preparar la etapa final del puntillazo, que sería la devastación de los gigantescos individuos vegetales, que mudos e indefensos sucumbirán ante la codicia sin límites de don Arnoldo Beeche Salazar, si nosotros no hacemos nada al respecto.

 

Cabe subrayar que el señor Beeche Salazar debe tener mucho poder político, pues ahora sigue talando el bosque a vista y paciencia de la cúpula del MINAET, y el trabajo tan encomiable de los oficiales  de ese ministerio y de la policía que fueron a decomisar las motosierras en noviembre, es tirado a la basura y hasta podría ser posible que ya estén siendo amenazados.

 

Hay que dejar claro que los vecinos de Las Flores se han movido al respecto, pero están confusos y desilusionados de los resultados de sus gestiones.

 

Su lealtad a la causa ha hecho que el señor Beeche Salazar no emplee en su finca a ningún miembro autóctono del lugar; esto podría ser motivo de un enfrentamiento entre grupos azuzado por el “Patrón”, como en las mejores épocas coloniales.  ¡Claro! Él no aparecería como agresor, ni asesino y finalmente tendríamos gente en la cárcel y en el cementerio y ya no tendríamos bosque, gracias a don Beeche.  Observación: la mayoría de la gente que comanda el señor Beeche Salazar es de origen extranjero y este factor podría ser usado muy estratégicamente para sus intereses.

 

Manuel Aguilar Céspedes

Escuela de Ingeniería Agropecuaria Administrativa

Instituto Tecnológico de Costa Rica

Comisión Nacional de Enlace



[1] Don Werner ha sido conocido como un hombre amante de la naturaleza y sus recursos, principalmente de flora y fauna, además como agrónomo y conocedor del bosque, cuidó y reforestó por más de veinte años, las tierras que había comprado a sus dueños anteriores, con tal esmero, que incluso llegó a reforestar gran cantidad de área de potreros en zonas de la finca más planas, que se utilizaban en ganadería.  Quiero narrar, muy sucintamente y sin afán de herir susceptibilidades familiares de este ambientalista, dueño anterior de la finca en cuestión.

Hace ya algunos años don Werner se sintió sacudido por la precoz partida de su amada esposa doña Lilly, quien desde siempre fue su máxima motivación por su manera de ser tan especial y principalmente por ese amor que compartió con Él por los animales y las plantas.  Siempre los recordaré por los cuidados que proporcionaban a sus perros (de una raza suiza, traídos desde allá), a sus gatos, pero estos eran de varias especies: manigordos o jaguares, cauceles y leones breñeros.  Muchos de estos animales los habían adquirido heridos por cazadores que los dejaban en su finca La Pacífica.

 
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