header image
Inicio arrow Temas arrow Energía arrow Una refinería china
Una refinería china
jueves, 29 de enero de 2009

bannerchico.jpgFernando Berrocal Exministro de Seguridad Pública Cuando el embajador de Taiwán, Tzu Dan Wu, abandonó Costa Rica, el único funcionario de alto nivel que lo despidió en el aeropuerto Juan Santamaría fue el entonces ministro de Seguridad Pública. Ni siquiera llegaron los de Protocolo. Eso estuvo muy mal y no fue correcta tampoco, desde el punto de vista de las mejores tradiciones costarricenses, la forma descortés en que esta Administración trató a nuestros amigos de 60 años, ni el secretismo con el que se le ocultó al país las negociaciones para el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular de China. Esos no fueron los mejores días de nuestro protocolo ni de los usos y costumbres propios de la diplomacia y así, en su oportunidad, cumplí con decírselo como corresponde, con franqueza y lealtad, al presidente de la República.

 

Sin embargo, estas apreciaciones de fondo y de forma nada tienen que ver con el hecho ineludible y aceptado del principio de una sola China que, desde los años setenta, es norma universal de las Naciones Unidas y fundamento legal para este importante cambio en nuestra política internacional que el presidente Arias Sánchez, en muchas oportunidades, adelantó que era su intención realizar en su gobierno, como efectivamente lo hizo. Es más, con el tiempo, el significativo cambio político electoral en la República de China en Taiwán y el regreso del partido nacionalista Kuomintang al gobierno en la isla abre nuevos escenarios para una solución pacífica a la histórica diferencia entre los dos lados del estrecho de China, y eso es bueno para la estabilidad mundial y para el Sistema de las Naciones Unidas.

 
Tengamos cuidado. Digo todo esto a propósito de una noticia de La Nación de que el Consejo de Gobierno ha autorizado a Recope para constituir una empresa privada y avanzar, primero hacia la modernización de la actual refinería y, posteriormente, hacia la materialización de un ambicioso proyecto con una inversión que se dice será cercana a los US $2.000 millones para construir una nueva refinería en Costa Rica, en una alianza estratégica y energética con la República Popular de China. Esto es otra cosa y aquí no están de por medio, solamente, las facultades constitucionales del Poder Ejecutivo que nadie discute en materia de política internacional.

 
Con el debido respeto y ante la magnitud de ese proyecto, les digo a los costarricenses que cuidado. Si el secretismo fue la tónica de la negociación para llegar a las relaciones diplomáticas con China, ese jamás puede ser el camino hacia un proyecto de estas dimensiones e importancia, en que surgen cientos de preguntas de viabilidad técnica, ambiental y financiera, de compromisos de suministro de materia prima y de mercado a futuro y, sobre todo, de implicaciones estratégicas y políticas para Costa Rica, en el mundo real y no imaginario del siglo XXI.

 

Igual diría cuidado y prudencia si la negociación fuera con la Exxon o la Texaco, pero con mayor razón con una empresa estatal china, cuando el mundo se encuentra en un acomodo de equilibrios de los grandes poderes políticos y económicos a nivel internacional y en una transición acelerada de la geografía política que hemos conocido hasta el presente. El tema, por ello, es para verlo con lupa y no para simplemente delegarlo en una decisión a nivel de Recope.

 
Oportuna advertencia. De ahí que resulte muy oportuna la advertencia que ha hecho la Contraloría General de la República sobre sus competencias ineludibles de ley, comenzando por clarificar el estatus jurídico de Recope y si es viable o no que el Consejo de Gobierno le autorice un cheque en blanco a una empresa estatal que opera en condiciones de monopolio y que está sujeta a la normativa del Derecho Público.

 
En este caso y por tratarse de un asunto de interés nacional, los ciudadanos tenemos todo el derecho de saber de forma transparente e integral de qué se trata y hacia dónde caminamos en política energética, en un área sensible y estratégica y en un negocio que solo será viable, en Costa Rica, si hay un consenso nacional mayoritario. Otro camino es totalmente inaceptable, al menos para un sector enorme de costarricenses para los que no todo lo que brilla es oro, y esto es bueno, también, que así lo entiendan en la República Popular de China.
 
< Anterior   Siguiente >
Bloqueverde
Ingresar
Alianza de Redes Ambientales
banner.jpg
Municipios sin Transgénicos
mapainteractivo