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Terremoto altera corredor biológico San Juan-La Selva
miércoles, 14 de enero de 2009

phpxnqsldam.jpgLapas, jaguares, reptiles y monos en riesgo

Recuperar la colonización puede durar hasta 50 años, según expertos

 
prensalibre.co.cr El terremoto ocurrido la semana pasada alteró el corredor biológico San Juan-La Selva, dejando en riesgo a importantes especies silvestres, entre las que se encuentran mamíferos, aves y reptiles.


La lapa verde, los jaguares, la danta y los monos congo y colorado son algunos de los animales que podrían sentir con mayor fuerza la secuela del sismo.

 

El director de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional, Wilberth Jiménez, y la investigadora del Centro Científico Tropical, Giselle Monge, coinciden en que al menos tomará una década empezar a recuperar la colonización original en Vara Blanca y Poás, sitios pertenecientes al corredor biológico San Juan-La Selva.

 

A criterio de Monge, con la caída de la montaña hubo una destrucción total del hábitat para algunas especies. “Definitivamente se generó una afectación en la conectividad entre San Miguel, Vara Blanca y Poás”, añadió.

 

Un corredor biológico es un espacio geográfico que asegura el mantenimiento de la diversidad de especies y los procesos ecológicos y evolutivos, pues facilita la conservación.

 

Según Jiménez, el terremoto tuvo un efecto de magnitudes significativas sobre este corredor biológico. Sin embargo, la principal preocupación del experto es la llegada de la temporada lluviosa.

 

“Estamos hablando de que el suelo quedó saturado e inestable. Existe una tendencia a deslizamientos adicionales, como secuela del terremoto, y a eso hay que ponerle mucha atención”, manifestó Jiménez.

 

Jiménez asegura que sí podría darse una regeneración. “El cambio es violento, pero hay áreas que no tuvieron perturbación alrededor del corredor biológico, eso nos hace pensar que podría no perderse la conectividad con otros corredores biológicos”, explicó.

 

En un bloque de 15 a 20 hectáreas pueden quedar bordes que funcionen como puntos de conectividad, añadió el experto.

 

Sin duda alguna y después de los animales, las especies boscosas fueron las que resultaron más afectadas. El corredor biológico San Juan- La Selva se ha caracterizado por tener una alta densidad de almendros, el cual provee de hábitat a la lapa verde; asimismo, los extensos humedales se consideraban críticos para la supervivencia del manatí.

 

Tras el terremoto también se espera un cambio en la corriente de los ríos, lo cual afectará, a parte del hábitat de algunas especies de reptiles, la flora que crecía a la orilla de los caudales, la cual era muy característica de dicha región.

 

El director del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), Ronald Vargas, confirmó que en los parques nacionales de este corredor biológico sí hubo desprendimiento de vegetación. Asimismo, Vargas reconoció que quedaron zonas de tierra muy falseadas, que están siendo evaluadas para determinar si representarían un riesgo en época de invierno.


La información del Sinac señala que aparte del corredor biológico San Juan-La Selva, otros corredores pudieron verse afectados por el terremoto, como el Volcánico Central Talamanca, el Cobri Surak, el Acuíferos, Paso de las Nubes y Montes del Aguacate.

 
Por otra parte, Vargas manifestó que entre los animales que correrían el mayor riesgo se encuentran aquellos que estaban en cautiverio. Lo que ocurre es que en la zona habían al menos tres zoológicos privados, cuyo estado actual es incierto.

 
Cabe destacar que los Parques Nacionales Poás y Barva no sufrieron ninguna afectación, y se espera que abran sus puertas mañana, según Vargas.

 
En ese sentido, el ministro de Ambiente, Roberto Dobles, manifestó que los caminos de acceso al Parque Nacional del Volcán Poás, la casa del guardaparques, la caseta de entrada, los caminos internos, el centro de visitantes, la soda, los senderos y la laguna no sufrieron daños importantes.

 
“Nosotros estamos haciendo una valoración del daño ambiental creado por el sismo fuera del parque, tanto a la flora como a la fauna, pero la prioridad es el rescate de personas”, indicó Dobles.

 
Además, el Ministro explicó que los 18 funcionarios del Ministerio de Ambiente y Energía en la zona del desastre se están dedicando a colaborar con las labores de rescate de la Comisión Nacional de Emergencias.
 

Por otra parte, veterinarios y expertos en manejo de desastres de la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA, por sus siglas en inglés) y la Universidad Nacional (UNA) permanecen en la zona afectada por el terremoto evaluando el estado de los animales afectados.

 
El líder del equipo de WSPA, Juan Carlos Murillo, explicó que durante una primera visita llevaron alimento para una semana para los animales domésticos cuyos dueños se encuentran en albergues.

 
También determinaron que el ganado fue el más afectado pero que, sin embargo, los ganaderos de la zona junto con la ayuda de la Cooperativa Dos Pinos se están encargando de llevar agua a las vacas y de ordeñarlas para prevenirles infecciones como la mastitis.

 
No obstante, se espera tener un panorama más claro del impacto del terremoto en los animales cuando se reestablezca el acceso a otros sitios dañados por el sismo. Una vez que esto se dé, WSPA y su equipo de respuesta de emergencia, en conjunto con la CNE y el Servicio de Salud Animal (Senasa), podría desplegar acciones de atención veterinaria más profundas.

 

Conectividad vulnerable

 

La información del Sistema Nacional de Áreas de Conservación apunta a que podrían ser seis los corredores biológicos afectados por el pasado terremoto. Estos son el corredor San Juan-La Selva, Volcánico Central Talamanca, Cobri Surak, el Acuíferos, Paso de las Nubes y Montes del Aguacate. (Las áreas vulnerables se encuentran marcadas con círculos rojos)

 
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