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Comunidades piden estudiar impacto de la contaminación piñera
lunes, 10 de noviembre de 2008

Por Carlos Salazar ( Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla ) El Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera (Frenasapp), afirmó que es necesario un análisis de la cuantificación económica de la degradación ambiental producida por la actividad piñera, y del cobro del los costos sociales que dicha degradación genera.

Esteban Acosta Pereira, de la Escuela del Trópico Humedo (EARTH), con sede en la región Caribe, aseguró que no es posible que Costa Rica subsidie ambientalmente a la producción piñera.

Sobre el particular, un nuevo informe del International Labor Rights Forum (ILRF) de Washington, Estados Unidos, muestra como las corporaciones fruteras internacionales, no respetan los derechos humanos, la salud publica, ni el medio ambiente en sus cadenas de suministro.

Un ejemplo de ambos estudios son las comunidades de Buenos Aires de Puntarenas, en el sur de nuestro país, y poblaciones de varios cantones de la provincia de Limòn, en el Caribe, donde las fuentes de agua para consumo humano han sido contaminadas con los agroquímicos Bromacil y
Diurón.

“Los recursos naturales del país son el pago para ser el primer exportador mundial de piña, esto tienen un costo social que no puede pasar desapercibido”, añadió.

Acosta Pereira, para dar respuesta a muchas interrogantes sobre es actividad, dio a conocer “Un enfoque económico-ecológico de la degradación ambiental y los costos sociales provocados por la producción piñera”.

Ambiente

Explicó que los seres humanos, al igual que todas las especies en el planeta, compartimos la necesidad de los recursos naturales para mantener nuestra vida, no es necia la conocida frase que menciona “el agua es vida”.

Absolutamente, todas las empresas y actividades humanas necesitan del agua directa o indirectamente, y para la construcción se utilizan materiales provenientes de yacimientos minerales, del petróleo se extraen los combustibles y la base de muchos de la materiales de uso diario, entre otros.

Además, la biodiversidad y el balance ecológico de los ecosistemas (donde se incluyen los agro ecosistemas), permite la regulación de una delicada armonía, que genera la constante transformación de la materia para generar las diferentes formas de compuestos bioquímicos.

Acosta indicó que de esos compuestos dependemos las seres del planeta, y se pueden mencionar los ciclos del agua, del nitrógeno, del fósforo y del potasio, quizá los más importantes para efectos agrícolas y de producción, que dependen directamente de la estabilidad de las condiciones ecológicas que permiten su ciclo.

Añadió que por esa razón “el alterar las condiciones ecológicas de un ambiente, es un riesgo para el mantenimiento de la misma raza humana”.

El investigador recordó que desde 1982 ya se incluían los factores de importancia social en el análisis económico de una finca, reflejado en aspectos como el impacto ambiental de las operaciones.

Los procesos naturales de formación y transformación de recursos naturales en materia aprovechable por nosotros y que son controlados por el ser humano (madera, frutas, granos, etc.), no deben superar la taza natural de regeneración de los recursos.

“Es decir no debemos usar ni contaminar más agua de la que de puede generar o depurar en un bosque o humedal, no se deben cortar más hectáreas de bosque que las que se pueden regenerar al año, no se deben emitir más toneladas de carbono que las que se fijan en procesos
biológicos”, entre otros, precisó Acosta.


Por lo tanto, reseñó, la actividad económica de la humanidad gira y se mantiene en torno al mantenimiento del balance que permite la continua generación de fertilidad de las tierras, depuración natural de aguas, crecimiento de los bosques, y en general de los recursos naturales como un todo.

Bajo ese enfoque, agregó, se puede determinar que los recursos naturales estables, como los bosques, se convierten en activos del capital de la humanidad, y los flujos económicos del activo, como el agua y la madera, deben ser lo que se utilicen, en la medida que permitan el mantenimiento de la estabilidad del activo, por el mayor tiempo posible, es comparable con
mantener plata en el banco y usar sus intereses.

Sin embargo, consideró que los activos de la humanidad en recursos naturales están hoy depreciados, y se siguen depreciando a una taza cada vez mayor, la diferencia con la depreciación de bienes inmuebles, como infraestructuras u otros como vehículos, es que los activos económicos
representados por los recursos naturales no se pueden remplazar, o regenerar, o requiere mucho esfuerzo, recurso económico y tiempo para lograrlo.

Es decir, precisó Acosta Pereira, la degradación ambiental, provocada por la humanidad, como el gran ejemplo de las piñeras, constituye una constante pérdida de capital, que llega a agotar completamente el recurso, generando costos sociales, que se traducen en pobreza, problemas en la salud y estancamiento social, entre otros.

Laborales

Sobre el particular, un nuevo informe del International Labor Rights Forum (ILRF) de Washington, Estados Unidos, muestra como las corporaciones internacionales de alimentos no respetan los derechos humanos, la salud publica, ni el medio ambiente en sus cadenas de suministro.

El informe demuestra como los trabajadores de piña, sus comunidades, y el medio ambiente en dos de los países productores más grandes, Costa Rica y las Filipinas, no han visto sus sueldos y sus beneficios bajan mientras las ganancias de la empresa suben.

Además, muestra como las corporaciones que tienen sus bases en los Estados Unidos, Dole y Fresh Del Monte/Del Monte Foods compiten como los exportadores mas grandes de piña fresca y procesada, mientras los abusos laborales y medioambientales continúan en las cadenas de
suministro.

Bama Athreya, de ILRF dijo que "Dole y Del Monte explotan los trabajadores para poder producir las piñas baratas y piden al gobierno estadounidense ayudar para esa explotación.  

“Tenemos que hacerlos responsables de que cumplan con los derechos humanos básicos, si es que quieren seguir disfrutando los beneficios de los tratados de libre comercio", precisó.

Los y las trabajadoras y sus comunidades en las regiones piñeras están expuestas a los groquímicos tóxicos, por la exposición directa o el agua contaminada, según el informe.

Esta agroindustria también ha afectado el trabajo de los ganaderos y ha amenazado la biodiversidad en las regiones productoras. El uso aumentado de la tierra para la cultivación de las piñas ha vuelto más comunidades dependiente de las importaciones caras de la comida.

También denunció que las y los trabajadores de las piñeras no pueden participar en las negociaciones colectivas para mejorar sus sueldos, sus beneficios, y las condiciones del trabajo.

Resaltó que el número de miembros del sindicato en el sector de la piña ha bajado drásticamente en Costa Rica debido a los exitosos esfuerzos de las empresas en la violación de las leyes laborales.

Los derechos de la libertad de la asociación y las negociaciones colectivas, reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), como derechos laborales importantes, han sido violados descaradamente en Costa Rica, como lo ha denunciado el Sindicato de los Trabajadores de las Plantaciones (SITRAP), aseguró el informe.

"Cuando se habla de las piñas, tenemos dos metas importantes: los trabajadores que trabajan en el campo en Costa Rica deben poder vivir una vida decente y los consumidores deben estar seguros de saber que las piñas que comen son producidas bajo condiciones de trabajo adecuadas, sin haber perjudicado ni a las personas ni al medio ambiente", concluyó.

 
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