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El diablo ambiental: amo y señor de Costa Rica
jueves, 24 de mayo de 2007

"El turismo más hipócrita del mundo se desarrolla en Costa Rica. Así lo confirmaron los dos más importantes movimientos ecologistas de Alemania, al entregarle al ministro de Turismo Luis Manuel Chacón, el Premio Diablo Ambiental." (El Nuevo Diario, 25.06.93)

El origen de la noticia se remonta al 6 de marzo de 1993, en ocasión de la FeriaRobin Wood y Pro Regenwald, se hicieron presentes en el evento y galardonaron a nuestro Ministro de Turismo delante de la prensa internacional. de Turismo de Berlín. Las organizaciones ecologistas alemanas

 


Fue así como, pasando por otras tres administraciones similares, llegamos a un segundo mandato de Oscar Arias y a la situación de crisis ambiental que hoy tenemos.

Veamos unos cuantos ejemplos:

Los recientes apagones que azotaron al país son el pretexto perfecto para justificar la construcción de más represas y proyectos geotérmicos en las áreas silvestres protegidas, léase: la destrucción de los Parques Nacionales y los sitios Ramsar que tanto renombre internacional le han dado a Costa Rica.

Nos dicen que apaguemos la luz y que gota a gota el agua se ahorra… Pero no les dicen a los empresarios turísticos y a los hoteles cinco estrellas de Guanacaste - la región más seca del país - que no rieguen los campos de golf en verano y que no le cambien el agua a las piscinas todas las semanas. Tampoco les dicen a los turistas que cuando se jabonen cierren el tubo y que restrinjan el uso del aire acondicionado.

¿Cuánta agua consumen en temporada seca en Guanacaste solamente los proyectos de construcción de condominios, hoteles, residenciales de lujo? Ya las comunidades están denunciando que las constructoras están secando el emblemático río Tempisque.

En las costas de La Cruz, Guanacaste, en El Jobo, Oscar y Rodrigo Arias Sánchez son propietarios "de buena fe" de tierras que fueron del IDA y que cuando los campesinos intentaron defenderlas para que no se las quiten, uno de ellos, el líder Gil Tablada, murió en la contienda.

También en La Cruz, un italiano posee 22 concesiones costeras, incluidas tierras de la Base Policial Murciélago, gracias a la "colaboración" de altos funcionarios municipales.

En Guanacaste, el Grupo Mapache desarrolla inversiones turísticas y se adueña del agua y de gran parte del territorio, a la vez que grita a los cuatro vientos que impulsa el desarrollo de la zona.

En Liberia, en el proyecto Polo Turístico Papagayo, declarado de interés nacional, se cierran los accesos a las playas y se tala el bosque seco costero para establecer hoteles, piscinas y campos de golf.

En Santa Cruz, en playas Zapotillal y Nombre de Jesús, el exdirectivo del ICT, Álvaro Martín Salazar (hermano de la viceministra de Transportes) posee once concesiones con once sociedades anónimas.

En el Parque Nacional Marino Las Baulas, empresas urbanizadoras y de bienes raíces como Century 21, venden lotes en millones de dólares, a pocos metros de la playa donde cada año llegan a desovar menos tortugas.

En Tamarindo, en la zona de amortiguamiento del Parque Baulas, la empresa Tamarindo Preserve pretende desarrollar un proyecto residencial ecológico en cientos de hectáreas y millones de dólares. Ya hay edificaciones en áreas donde en enero del presente año era manglar, en el estero de San Francisco.

En Nicoya, en playa Sámara, los últimos relictos de humedales que son hogar de aves migratorias y de una rica y diversa fauna silvestre, están siendo rellenados, drenados y talados para abrirle paso al desarrollo turístico y residencial.

En Puntarenas quieren privatizar las islas del Golfo de Nicoya y desterrar a sus pobladores, pescadores artesanales con varias generaciones de habitarlas, para establecer megaproyectos turísticos y casinos. Incluso las ofrecen en venta por Internet, en jugosas sumas de millones de dólares.

En el Pacífico Central, los mercaderes de la zona marítimo terrestre se han apoderado de las costas mientras a vista y paciencia de las autoridades, la prostitución, la drogadicción y el desempleo crecen aceleradamente en los pueblos y el agua es cada día más escasa.

Un ejemplo es el estadounidense Paul Lambert propietario de varios proyectos millonarios en Quepos y Manuel Antonio que incluyen la venta por Internet del patrimonio natural del estado, construcciones monumentales en terrenos de altas pendientes, talas de árboles para despejar la vista panorámica, construcciones en medio de bosques, planes reguladores elaborados a la medida de sus proyectos con la complicidad de la Municipalidad, además de la asesoría de la consultora A.G.A.S.A. integrada por unos supuestos ambientalistas.

A lo largo de la Fila Costeña, entre Dominical y Palmar, los proyectos turísticos y residenciales son la principal causa de la deforestación que está terminando con la biodiversidad, los suelos forestales y los arrecifes de coral. En la zona se construyó una de las mejores carreteras del país, precisamente con el fin de atraer la inversión extranjera.

En Palmar Sur de Osa, el gobierno sueña con construir un aeropuerto internacional con los dineros de todos los costarricenses, para beneficiar a los nuevos propietarios extranjeros de fincas y lotes, residencias y hoteles, mientras que las carreteras rurales, los centros educativos, los hospitales, los servicios públicos de la región, siguen siendo de los peores del país.

En el Refugio de Vida Silvestre Golfito, en el Cerro Adams, un individuo conocido como Carrión, embriagado por los delirios de un cuestionado proyecto de Marina, está construyendo miradores y talando árboles para despejar la vista, en terrenos de fuertes pendientes, amenazando con provocar un desastre que podría cobras decenas de vidas humanas si se llegaran a producir deslizamientos de tierra debidos a la deforestación que caerían sobre el pueblo de Golfito.

En el Caribe, los desarrollos turísticos y urbanísticos tienen en vilo el arribo de las tortugas marinas y la supervivencia de los arrecifes de coral.

En el mundial de fútbol quedamos entre los últimos lugares; pero en políticas de turismo destructoras del ambiente, no hay quien nos lleve la delantera. Que no nos extrañe pues, si a Carlos Ricardo Benavides, nuestro novel Ministro de Turismo, en uno de tantos eventos nacionales e internacionales, lo vuelven a galardonar con el Diablo Ambiental. ¡Premio justo y bien merecido!

Para más información: Juan Figuerola: Tel. 283-7193; Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla ; Gadi Amit: Tel. 672-0238, 826-8216; Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

 
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