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Si se aprueba el TLC, perderemos derechos
jueves, 24 de mayo de 2007

www.semanario.ucr.ac.cr. Por Maria Flórez -Estrada .La mayoría Demócrata amplió y explicitó el respeto a derechos y obligaciones para futuros TLC. Una razón más para que Costa Rica no se someta al CAFTA.

A la luz de los mayores derechos y garantías que Estados Unidos acordó incorporar, en el futuro, a los Tratados de Libre Comercio (TLC) que firme, Costa Rica no debería conformarse con menos y, por lo tanto, no debería aprobar el  firmado por la administración Pacheco, y que sería sometido a referendo en setiembre.
 
Y es que el tan denostado "nadadito de perro" costarricense, que no es otra cosa que la sabia resistencia a tomar decisiones importantes hasta que "se aclaren los nublados del día", ha dado sus frutos una vez más.

Si, en el pasado reciente, el país se resistió a dejar que se aplicara aquí en su totalidad la receta del "Consenso de Washington", que incluía la venta de activos estatales -como las telecomunicaciones y la electricidad- y el desmantelamiento del Estado, y el paso del tiempo le dio la razón -pues donde sí se aplicó, se malbarataron o robaron estos activos, y se generaron crisis sociales de gran magnitud, como en Argentina-, esta vez la resistencia ciudadana a "embarcarse" en el TLC con EE.UU, Centroamérica y República Dominicana (TLC o CAFTA, por sus siglas en inglés), ha permitido saber, de boca de las propias autoridades estadounidenses, que los TLC "no están escritos en piedra".

Un acuerdo bipartidista firmado el pasado 10 de mayo entre la administración Bush y la mayoría Demócrata que actualmente controla el Congreso de ese país, introdujo modificaciones a los futuros TLC -están pendientes de aprobación por el Congreso de EE.UU, los de Colombia, Perú y Panamá-, por las cuales se amplía, aunque siempre levemente, el reconocimiento de derechos laborales que son conquistas internacionalmente aceptadas, y que en los pasados acuerdos logrados por EE.UU. incluido el CAFTA, quedaron reducidos.

Demostrando que no era cierto que era más fácil reescribir la Tabla de Moisés, que renegociar el TLC, ahora, antes de ser ratificados los ya firmados con Suramérica, los respectivos gobiernos deberán incluirles anexos en los que se incorporen las modificaciones pactadas por los demócratas.

Ante esta nueva realidad, la pregunta lógica -e indignada- que surge es: ¿por qué debe Costa Rica conformarse con menos?¿Por qué aprobar -aunque ya haya sido firmado- un TLC en el cual Estados Unidos reconoció menos derechos y protecciones laborales, a la salud y al medio ambiente? ¿Seremos tan tontas y tontos, por aquí?

Y es que la nueva política comercial definida por el Acuerdo, incluye seis rubros -Derechos Laborales, Propiedad Intelectual, Medio Ambiente, Compras Públicas, Inversiones y Seguridad Portuaria- en los que se introducen cambios que reconocen dos derechos y prohibiciones laborales, no estipuladas en el CAFTA; se explicita el derecho de los países pobres a irrespetar las patentes en casos de necesidad para salvaguardar la salud pública o el derecho a la vida, y se flexibilizan las obligaciones del capítulo de Propiedad Intelectual; se fortalece la obligatoriedad de cumplir con una lista de convenios que protegen el ambiente y se exige sancionar con fuerza su incumplimiento, entre otros elementos.

Pero, veamos, en detalle, cuáles son estos cambios.

DERECHOS LABORALES: AÑADE DOS GARANTÍAS

El Acuerdo incorpora a los TLC, de manera explícita, la obligatoriedad, para las partes, de cumplir y hacer cumplir los siguientes derechos laborales internacionalmente reconocidos y que están contenidos en la Declaración  sobre Principios Fundamentales y Derechos en el Trabajo, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT):
- Libertad de asociación.
- El reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva.
- La eliminación de todas las formas de trabajo forzado.
- La abolición efectiva del trabajo infantil y la prohibición de las peores formas de trabajo infantil.
- La eliminación de la discriminación en el empleo y las ocupaciones (para lo cual se cita, explícitamente, el derecho a igual remuneración para hombres y mujeres, por igual trabajo, como establece la Constitución de EE.UU).
En el CAFTA, no se incluyeron las dos últimas obligaciones.

Sin embargo, el Acuerdo añade que "una violación debe ocurrir en una forma que afecte el comercio o la inversión entre las partes", que la "violación requiere probar que se incurrió en la no aplicación de las leyes laborales a lo largo del tiempo", y que "solo un Gobierno puede plantear una disputa por violación de los derechos laborales a otro Gobierno".

Además, asegura que las leyes laborales estadounidenses no serán modificadas por las decisiones que tomen los tribunales arbitrales, cosa que sí es un compromiso adquirido por Costa Rica al firmar el CAFTA, como han denunciado diversos analistas, incluida la comisión de la UCR que estudió los roces inconstitucionales del Tratado.

COMPRAS PÚBLICAS: REFUERZA LAS GARANTÍAS LABORALES


- Aclara que los países firmantes de TLC pueden establecer en los contratos gubernamentales que los proveedores deben cumplir con "leyes laborales fundamentales" en el país donde el bien es producido o el servicio es brindado. Lo anterior puede incluir establecer requerimientos que garanticen condiciones laborales, como seguridad  y salud ocupacional.

En los TLC firmados hasta antes de este Acuerdo, incluido el CAFTA, una provisión de este tipo existe, pero solo con respecto a promover la protección del ambiente.

PROPIEDAD INTELECTUAL: MÁS FLEXIBILIDAD


Afirma que si bien mantiene una "fuerte protección" de la propiedad intelectual, el Acuerdo "incorpora ciertas flexibilidades (…) destinadas a asegurar que los países en desarrollo socios de TLC puedan alcanzar un balance apropiado entre apoyar la innovación y promover el acceso a medicamentos para salvar vidas."

En concreto, introduce los siguientes elementos, relacionados con la propiedad intelectual, las medicinas y la salud:

- Aclara que el período de protección para los datos de prueba de empresas farmacéuticas no se extenderá más allá del período actualmente establecido en EE.UU.
- Aclara que los países en desarrollo socios de los TLC pueden aplicar excepciones a las reglas relativas a los datos de prueba, si es necesario proteger la salud pública.
- Incorpora una mayor flexibilidad para los países en desarrollo, en cuanto a las demoras en que puedan incurrir al registrar patentes.
- Incorpora una mayor flexibilidad para los países en desarrollo, en cuanto a las acciones que puedan tomar para prevenir el comercio de productos "piratas".
- Incorpora al capítulo de Propiedad Intelectual, el reconocimiento de que nada en ese capítulo afectará la capacidad de los socios de un TLC de tomar las medidas que sean necesarias para proteger la salud pública a través de promover el acceso a los medicamentos para todas las personas, y una declaración explícita del compromiso mutuo con la Declaración de Doha, de 2001, sobre este tema (Acuerdo sobre Propiedad Intelectual y Salud Pública).

MEDIO AMBIENTE: CON MÁS FUERZA


- El Acuerdo incorpora, de manera explícita, una lista de acuerdos multilaterales sobre medio ambiente, que deberán ser respetados, entre ellos: la Convención sobre el Comercio de Especies en Peligro de Extinción (CITES, por sus siglas en inglés); el Protocolo de Montreal sobre Sustancias que dañan el Ozono; la Convención sobre Contaminación Marina, la Convención Interamericana sobre el Atún; la Convención Ramsar sobre Humedales; la Convención Internacionales sobre Caza de Ballenas; y la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos del Mar Antártico.

- Explicita que las obligaciones asumidas por EE.UU. en estas convenciones, deberán ser cumplidas con la misma fuerza y sus violaciones penalizadas con los mismos medios que cuando se incumplan compromisos comerciales.
- Para el caso específico de Perú, se acordó "trabajar en pasos comprehensivos para controlar la tala ilegal, incluyendo la caoba en peligro de extinción, y restringir la importación de productos que sean cosechados en violación de la CITES".

INVERSIONES: REFORZAR LA PROTECCIÓN A LOS ESTADOUNIDENSES

A pesar de que se reconoce que ya está contenido en los TLC con Colombia, Perú y Panamá, así como "en los firmados en los pasados cinco años", el Acuerdo estipula que:

- En el capítulo respectivo de los TLC, se incluirá un preámbulo en el cual explícitamente "se reconozca que a los inversores extranjeros en los Estados Unidos no se les acordarán mayores derechos sustantivos con respecto a la protección de inversiones, que a los inversionistas estadounidenses en Estados Unidos."

"INCLUSO ASÍ, ES INSUFICIENTE"

La economista María Eugenia Trejos, quien ha estudiado profusamente el Capítulo Laboral del TLC o CAFTA, explicó que si bien el Acuerdo firmado por la administración Bush con la bancada Demócrata de su país, efectivamente incorpora en los futuros TLC la obligación de abolir el trabajo infantil e impedir la discriminación por sexo en el empleo, todavía deja por fuera importantes derechos actualmente vigentes en Costa Rica.

"Se mantienen las obligaciones laborales en función del cumplimiento de la Declaración de Principios y Derechos Fundamentales del Trabajo de la OIT (1998). Las diferencias son que esta Declaración habla de la abolición del trabajo infantil, y el CAFTA o TLC solo de eliminar las peores formas de trabajo infantil. La Declaración incluye la no discriminación en el empleo, y en el TLC eliminaron ese aspecto. Sólo en esto, se puede decir que se pierden derechos que no se incluyeron en el CAFTA o TLC, que no es poca cosa, pero sí sumamente insuficiente", explicó.

Consideró que el acuerdo bipartidista sigue dejando por fuera importantes derechos y obligaciones laborales. (Ver: Lo que sigue faltando)

"El análisis cuidadoso del TLC que firmó nuestro país, y ahora a la luz de estos leves cambios, constata que el Tratado se hizo para favorecer a las grandes transnacionales, sin ninguna duda. Por eso, los grupos poderosos están haciendo todo lo posible ?para  que se apruebe, como chantajear y atemorizar a quienes trabajan en sus empresas, comprar a humildes choferes de porteo para que voten a favor en el referendo, etc.", enfatizó.

Por su parte, el abogado José María Villalta, asesor parlamentario del Frente Amplio, consideró que el hecho de que los propios congresistas estadounidenses introdujeran cambios al esquema de los TLC, es una prueba de que el CAFTA, o TLC con Estados Unidos, fue "mal negociado", y que sería un error, para el país, avalarlo en un referendo.

"Costa Rica se enfrenta a la siguiente disyuntiva: si aprueba el TLC -como es probable que éste se quede así como está-, el país quedaría amarrado a un Tratado que no protege el ambiente y que afecta la capacidad del Estado para promover la salud pública. Esto se daría, por lo menos, hasta que exista la voluntad política para enmendar el Tratado en EE.UU, en sus trasnacionales, y en los cinco países centroamericanos y sus empresarios", afirmó.

Y agregó que "si no aprueba el TLC, al menos en la parte de propiedad intelectual no se afectaría nuestro sistema de salud pública, porque no incorporaríamos las normas "ADPIC-plus" impuestas en el TLC. Seguiríamos rigiéndonos por las reglas de la OMC. Al país le queda siempre la posibilidad de seguir participando en negociaciones multilaterales como la Ronda de Doha u otras en el ámbito regional, donde, en el peor de los casos, EE.UU tendría que considerar, como mínimo, los contenidos de este acuerdo bipartidista."

Villalta también demandó que fuese el propio Gobierno costarricense quien reconociera -a la luz de la postura Demócrata-, que el TLC es un Tratado inconveniente para el país, y cejara en su empeño por aprobarlo a toda costa. (Ver: ¡Es una vergüenza!)

Lo que sigue faltando
  
La economista María Eugenia Trejos explicó que, a pesar de las modificaciones introducidas por los Demócratas, tanto en el TLC con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, como en los futuros TLC que firme EE.UU bajo los parámetros del Acuerdo, se perderán importantes derechos y garantías laborales que hoy rigen en Costa Rica, pues:

No se garantiza todo lo demás que está en la legislación laboral nacional; por ejemplo: el contrato de trabajo (que garantiza estabilidad y funciones); los descansos (días libres, feriados, vacaciones); las causales de despido; la indemnización cuando es sin justa causa, etc.

Se dice que, para ser sancionadas, las violaciones a los derechos y obligaciones laborales deben afectar el comercio o la inversión, es decir, no se exige el cumplimiento de la legislación laboral porque son derechos de las personas trabajadoras, sino sólo en cuanto afecten los intereses empresariales. "Esto pone patas arriba el sentido mismo de la legislación laboral, que reconoce que las personas trabajadoras son la parte débil de la relación laboral y deben ser protegidas", expresó.

Se dice que las violaciones deben ser sostenidas y recurrentes. "Es decir, si despiden a alguien por su afiliación sindical y sólo lo hacen una vez, no es considerado como una violación, en los términos del TLC o del acuerdo bipartidista."

Las disputas laborales no se elevan a organismos tripartitos, como la OIT, sino a los mismos tribunales que resuelven los casos comerciales.

Las personas trabajadoras no pueden ser quienes plantean disputas comerciales. En todo caso, al tener que plantearse las disputas laborales ante tribunales arbitrales, ya se ha perdido la soberanía nacional, pues deberían resolverse internamente, y el carácter específico de lo laboral, que requiere otro tipo de normas y procedimientos.

Abogado José María Villalta:

  "¡Es una vergüenza!"
 
¿Qué pasaría si Costa Rica aprueba el TLC tal y como fue firmado, ahora que sabemos que los demócratas exigieron y lograron ampliar la protección del ambiente y el acceso a los medicamentos para los países pobres, en los futuros TLC que firme EE.UU?

-La primera conclusión que podemos sacar del análisis del acuerdo bipartidista del Congreso de EE.UU. sobre normas ambientales y de propiedad intelectual, es que se trata de un reconocimiento más de que el TLC está mal negociado.
 
Aunque las propuestas se quedan cortas, implican una aceptación de que las disposiciones actuales de estos Tratados no permiten proteger adecuadamente el ambiente ni garantizar el acceso a las medicinas en los países centroamericanos. Si no fuera así, es decir, si están perfectamente bien negociados, ¿para qué modificarlos?

Hay cosas muy interesantes: que en la parte ambiental hablen de la necesidad de pasar a formulaciones que impliquen compromisos totalmente vinculantes, es reconocer que las normas vigentes no lo son, que digan que las sanciones tienen que aplicarse a todas las obligaciones ambientales y en la misma forma en que se exige el cumplimiento de las sanciones comerciales, es reconocer que eso no pasa ahora. Igualmente, llama la atención que se hable de la necesidad de incorporar el respeto a los convenios multilaterales en materia ambiental: admiten que el TLC actualmente no lo hace de forma adecuada.

¿Y en materia de Propiedad Intelectual?

-Pasa igual. Se reconoce que los tratados pendientes de ratificación -que son idénticos al de Centroamérica-, no otorgan flexibilidades que permitan proteger la salud pública en relación con la obligación de proteger datos de prueba y respecto a las cláusulas que obligan al Ministerio de Salud a convertirse en "policía" de patentes. De lo contrario, no habría necesidad de introducir estos cambios.

De hecho, llama poderosamente la atención que sean los miembros del Congreso estadounidense quienes tengan que firmar un acuerdo reconociendo estas verdades, mientras en Costa Rica el Gobierno insiste en afirmar que el TLC no afectará "en nada" la salud pública. ¡Esto es una vergüenza! Ahora resulta que hasta los republicanos se preocupan más por nuestro derecho de acceso a los medicamentos que nuestro propio Gobierno...

¿Podrían los países que ya aprobaron el CAFTA o TLC, pedir un trato semejante?

-Estoy convencido de que los Gobiernos y empresarios centroamericanos y las trasnacionales estadounidenses son quienes menos interés tienen en que se revisen las cláusulas ambientales y laborales del TLC. Son ellos los primeros que estarían en contra de incluir en el CAFTA las propuestas contenidas en este acuerdo bipartidista, pues actualmente ellos compiten a costa de incumplir la normativa existente. El TLC les sirve porque tiene normas tan laxas y poco vinculantes, que permitirán que todo siga como está e incluso que desmejoren los parámetros de protección vigentes.

Así que, independientemente de si Costa Rica aprueba o no el TLC, es altamente improbable que exista la voluntad política para introducirle, al menos, estas modificaciones. En parte por eso, la estrategia de los demócratas se ha focalizado en la revisión de los TLC que todavía no han entrado en vigencia. Este panorama solo podría cambiar si existieran presiones muy fuertes para renegociar el TLC, pero por el momento no las veo.

En el acuerdo bipartidista sobre inversiones, EE.UU garantiza que no se dará un mejor trato a los inversionistas extranjeros que a los propios estadounidenses, en su país, en futuros TLC. ¿Costa Rica hizo lo mismo con el TLC?

-El Capítulo 10 del TLC le otorga privilegios a los inversionistas extranjeros que van mucho más allá de los derechos que tienen los ciudadanos costarricenses. Estos privilegios son derechos sustantivos y procesales. El más obvio es el derecho a demandar al Estado costarricense ante tribunales privados internacionales obligatorios, cada vez que consideren que alguna decisión afecta sus inversiones.

Pero también hay otros. Por ejemplo, la posibilidad de alegar ante estos tribunales que las limitaciones de interés social a la propiedad, aplicadas por el Estado para proteger al ambiente, son "expropiaciones indirectas", algo que no podrían hacer en Costa Rica. Por lo tanto, independientemente de lo que diga el acuerdo bipartidista sobre el tema de inversiones, la realidad es que en el TLC los negociadores de Costa Rica no evitaron que a los inversionistas extranjeros se les dieran derechos muy superiores a los que tiene la población costarricense. Por el contrario, expresamente favorecieron esta asimetría.

 
 
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