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Construcciones arrasan bosques y fauna en Osa
lunes, 20 de octubre de 2008
Casas y caminos invaden franja montañosa de 45 km
Tribunal Ambiental, UCR y Contraloría advierten a municipio por daño ambiental. Solo el año pasado, permisos para construir en la zona subieron en 200%
nacion.com Osa. Puntarenas. La Fila Costeña, una franja de montañas y bosques de 45 km de longitud en el cantón de Osa, enfrenta un proceso de destrucción de la biodiversidad, debido a las crecientes construcciones, sobre todo, de casas.
El grave impacto ambiental en este paraíso, rico en múltiples especies de árboles y animales, lo confirmaron el Tribunal Ambiental Administrativo y la Universidad de Costa Rica (UCR).

El Tribunal, adscrito al Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) advirtió que los daños se dan por corta de árboles, movimiento de tierras para crear terrazas para construir y apertura de caminos en la zona alta de la montaña.

La UCR, por su parte, tiene investigaciones que documentan una afectación del coral en la costa del Pacífico.

Según la Cámara Costarricense de la Construcción, en este cantón se registró un aumento del 200% en la aprobación de permisos de construcción durante el 2007.

La Fila Costeña es un territorio ubicado entre las regiones del Pacífico Central y Sur. Se le califica como un corredor biológico y es un manto que protege de la erosión al litoral costero.

Sin embargo, la afectación producto de construcciones se registra en las montañas, desde Quepos a Palmar Norte y entre Dominical y el norte de Puerto Cortés.

El daño está más que advertido. La Contraloría de la República ha emitido cuatro informes, desde junio, en los cuales exige a la Municipalidad de Osa ser más cuidadosa en la protección de la zona marítimo-terrestre.

Esta zona la forman 200 metros, tierra adentro, a partir del fin de la creciente del mar. Los primeros 50 metros son públicos e inalienables (nadie puede construir); la Municipalidad puede dar en concesión el resto y cobrar un canon.

Menos bosque. Datos de la Municipalidad, al 2007, señalan la entrega de 209 permisos para nuevas obras. Unos 139 más que en el 2006.

Además, este mismo año se aprobaron 43 autorizaciones para realizar movimientos de tierra. El Tribunal Ambiental investiga 15 casos en la Fila Costeña de Osa. De estos, cinco están paralizados.

El Tribunal realizó en julio una “barrida” ambiental en la zona, donde “identificó una fuerte afectación en alrededor de 30 hectáreas de bosque en Uvita y Ventanas, entre otros”, dijo José Lino Chaves, presidente del Tribunal.

Los proyectos se ubican en Ojochal, Uvita, Dominical, Dominicalito, Bahía Ballena y Ventanas.

Según la Cámara Costarricense de la Construcción, existen “casas de lujo que se han construido bajo la modalidad de parcelamiento agrícola, evitando regulaciones”.

“Algunos desarrolladores construyen más de lo aprobado por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena)”, reveló Chaves.

Jorge Lobo, biólogo de la UCR, explicó que los movimientos de tierra arrastran sedimentos hacia la costa, lo que daña la fauna marina.

Según las organizaciones no gubernamentales Calm Air Visibility Unlimited (CAVU) y The Nature Conservancy (TNC), se afectaron algunos mantos acuíferos.

“Más de 600 familias de Uvita y Ballena ya están siendo afectadas. Los vecinos deben acarrear el agua hasta sus viviendas porque el flujo es escaso o se hacen racionamientos”, señala un comunicado.

Zona marítima. Los cuatro informes que emitió la Contraloría ordenan a la Municipalidad de Osa medidas para mejorar el manejo de la zona marítimo-terrestre. Los informes se concentran en Uvita, playa Arco y Punta Ventanas.

Tres de los informes tienen en común que exigen el rechazo de solicitudes de concesiones y anulación de las ya otorgadas porque en esos sectores hay áreas boscosas, propiedad del Estado.
El cuarto informe se refiere a la necesidad de proteger un humedal en playa Dominical.

Alberto Cole, elegido alcalde de Osa en el 2007, dijo que respetarán las resoluciones de la Contraloría. “Ocurre que el 80% del territorio de Osa tiene área boscosa. Por esta razón, no podremos dar en concesión esos espacios”.
 
UCR comprueba daño en el coral

Los estudios que la Universidad de Costa Rica (UCR) ha hecho durante 17 años en el sector de Osa, demuestran que las construcciones en la Fila Costeña están destruyendo a paso acelerado el coral, principal atractivo turístico de este cantón.

Según los estudios, entre 1994 y el año 2007, la presencia del coral ha disminuido en casi un 90% y solo queda el 2,5% de coral en la costa, comparado con lo que había en la primera medición.

El coral no solo es esta especie de animal estático que habita en el fondo del mar, sino que incluye todas las especies que buscan refugio o alimento en él, como pulpos, mantarrayas, almejas, moluscos, camarones, tiburones martillo y otros.

Jorge Lobo, biólogo de la UCR, quien investiga en Osa desde hace más de 15 años, dijo que varios trabajos son pruebas científicas de los daños de las construcciones sobre el coral.

Destacó un estudio del 2006 sobre el Parque Nacional Marino Ballena en el que se evidencia la destrucción. “Este trabajo demuestra que el coral ha ido reduciéndose año con año, que sufre un importante efecto de sedimentación que proviene de los ríos Térraba, Uvita, Morete y otros de la Fila Costeña”.

Agregó que “la construcción es el principal provocador de erosión. Ni la agricultura, ni la extracción de madera, ni la industria, nada produce más erosión que la construcción”.

Otras especies. Los científicos detectaron que con la apertura de caminos se interrumpió el paso del mono tití, el cual solo viaja por los árboles para buscar alimento, no por el suelo.

“La última zona donde se sospechaba que estaba la rana arlequín era Fila Costeña, pero ya se perdió la zona”, lamentó Lobo.

Quírico Jiménez, especialista en árboles y exdiputado, afirmó que Osa es el último bosque húmedo tropical de toda la costa pacífica de Centroamérica y de Panamá.

“Hay más de 3.000 plantas, es el 30% de la flora del país. Hay 700 especies de árboles, es el sitio más diverso de Costa Rica”, dijo.

Muchas de las especies de este bosque se encuentran solo aquí, y en menor cantidad en el tapón del Darién, Panamá, y en el Amazonas. Algunas de esas especies de árboles son nazarena, ajo, tamarindón, baco y jicarillo.

Rico en metales. Jiménez trabajó en la zona durante seis años y señaló que los suelos contienen altos niveles de hierro y aluminio.

Estos se erosionan muy fácilmente y solo tardan minutos en llegar al mar. Esto afecta el golfo Dulce, un lugar para la reproducción de cetáceos y ballenas.

“El suelo de Osa es muy arcilloso, por lo que el agua no filtra el líquido y este corre sobre la superficie. Por eso caen en el mar con facilidad y se dan deslizamientos con frecuencia”, expresó.

Estimaciones de Lobo y la UCR señalan que, si el proceso erosivo continúa con el ritmo actual, dentro de diez años el coral estará totalmente destruido.

En pocas palabras
Gil Ruiz Rodríguez
Subdirector área conservación Osa
‘La regeneración tardaría 40 años’
¿Qué valoración realizan ustedes como rectores ambientales de la zona de Osa?

Lo que ha pasado en Fila Costeña es un proceso muy avanzado en el cambio de uso de suelo. Ha ocurrido eliminación de bosque, creación de terrazas y apertura de caminos entre bosques para desarrollos inmobiliarios. Pero aquí son suelos de categoría 7 y 8, los cuales califican para zona de protección.

¿Cuáles son los principales problemas encontrados?

Básicamente, desde el año 1997 a la fecha hemos interpuesto alrededor de 87 denuncias. Todas tienen relación con cambios en el uso del suelo, deforestación e invasión en la zona de protección ambiental. Todo esto afecta al Parque Nacional Marino Ballena y el Humedal Nacional Térraba-Sierpe.
¿Qué acciones se han implementado para controlar en los últimos años el desarrollo?

Se trabaja en conjunto con la Contraloría General de la República y el Tribunal Ambiental.

¿Existe alguna categoría de protección para ese sector?

Se enmarca dentro del denominado corredor biológico llamado Paso de la Danta. Sin embargo, esto es solamente un concepto para identificar la interconexión de especies, es decir, como zona de paso. No permite limitar el desarrollo.

¿Cuál es el camino a seguir para mejorar la situación?

Es importante mencionar que hay un amplio camino recorrido sobre estudios de la Fila Costeña. Lo ideal es crear una categoría de manejo de esa área. Lo ideal es una zona de recarga acuífera, porque todos los pobladores se ven beneficiados con los acuíferos.

¿Hay posibilidades de revertir el daño que se ha causado?

El impacto es grande. En lo relacionado con el recurso suelo se han perdido muchos metros cúbicos de suelo. Para lograr de nuevo su formación deben pasar muchos años. La regeneración natural puede ocurrir, pero tardaría unos 40 años.

“Lo preocupante es que se han dañado arrecifes de coral en el Parque Marino Ballena, además se han perdido manglares y se rellenaron humedales. La situación en ese sentido no tiene vuelta de hoja. Los trabajos de recuperación son muy caros”.
 
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