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Lágrimas o metralla por la vida en El Caribe
martes, 02 de septiembre de 2008
Por Carlos Salazar Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla Redacción (NP)  Con las negociaciones en un punto muerto sobre el envenenamiento de fuentes de agua para consumo humano en El Cairo de Guácimo, y nuevas contaminaciones de canales y ríos en Matina, Limón, los ambientalistas, dirigentes comunales y sindicales no saben si echarse a llorar o tomar una metralla.

“Están desgraciando nuestra provincia, nuestro país”, fue el lamento de un destacado dirigente ambientalista de Limón al dar cuenta de que en Bataan de Matina, en el Caribe de Costa Rica, miles de peces fueron muertos por la contaminación de pesticidas agrícolas.

“Ya no sabemos si llorar, si derramamos lágrimas o tomamos una metralla”, añadió el dirigente al explicar, vía telefónica desde Matina, que se sienten indefensos ante tanta contaminación, producida por las empresas fruteras.

Confirmación

Por su parte, Carlos Arguedas, Secretario de Salud Ocupacional del Sindicato de Trabajadores de las Plantaciones (SITRAP), y Presidente de la Asociación Ambientalista de Siquirres, aseguró que la situación de contaminación es insostenible.

Arguedas confirmó denuncias de la aparición de peces muertos en canales de Matina, a causa de las fumigaciones aéreas en plantaciones bananeras con dos productos llamados Comter y Bravo 500.

El activista dijo que al sitio se presentaron funcionarios del Ministerio del Ambiente para iniciar una investigación, y se sospecha que el envenenamiento del agua de los canales se debió a fumigaciones en una finca llamada Kalarcá, pero debía ser confirmada.

Explicó que los peces de los canales sirven de alimento para las poblaciones ribereñas, pero hoy están totalmente contaminadas y esos químicos van a los ríos y posteriormente al mar.

El Cairo
Arguedas explicó que el conflicto por el envenenamiento de las fuentes de agua para consumo humano en El Cairo, con los agroquímicos Bromacil y Diurón, se mantiene y la comunidad presionará más a la empresa piñera Ticoverde.

Dijo que “hemos llegado a un punto muerto en las negociaciones. La empresa se niega a suspender el cambio de actividad y seguirá plantando piña y utilizando los agroquímicos, que en muchos países están prohibidos porque producen cáncer”.

Resaltó que la comunidad está en la mejor disposición de trabajar en el cambio del cultivo, de buscar alternativas, “porque el consumo de agua contaminada afecta la salud de la población”.

Deterioro

Entre los nuevos productos agrícolas con los que Costa Rica ha diversificado sus exportaciones en los últimos años está la piña, que, si bien siempre se ha sembrado en casi todo el territorio nacional, es apenas ahora que hay grandes capitales involucrados y que los cultivos son muy extensos y tecnológicamente pujantes.

En los piñales el suelo se mantiene completamente expuesto y se emplea mucho agroquímico, lo que hace que su impacto ambiental sea muy severo.

Dado que ante la alta demanda del mercado internacional la producción piñera es creciente, entre los ambientalistas la inquietud es grande, porque se vive una nueva edición del modelo bananero padecido por nuestra naturaleza desde hace más de un siglo: destrucción masiva de suelos, contaminación de cursos de agua y de ecosistemas terrestres vecinos con graves consecuencias en su flora y su fauna y daños a la salud humana.

En el 2005, Costa Rica contaba con unas 30 mil hectáreas de piña, y se calcula que a la fecha supera las 50 mil, lo que genera denuncias por contaminación ambiental, así como violaciones a los derechos de los trabajadores y trabajadoras en las plantaciones y plantas procesadoras.

Los impactos de la expansión piñera identificados por estudios académicos son la pérdida de tierras por parte de las poblaciones indígenas, debido al encarecimiento de la tierra y a la expansión de una empresa en la zona sur de nuestro país.

A raíz de lo anterior se produce migración, lo que impacta considerablemente distintos sectores sociales, sobre todo en poblaciones indígenas y campesinas, quienes no ven mejoras en empleo ni superación de pobreza.

Además, provoca crisis en otras actividades agrícolas: debido a la acelerada expansión piñera se dan cambios drásticos en los usos tradicionales del suelo, habiendo tres regiones productoras: Zona Norte, Pacífico Sur y Caribe.

En las plantaciones se tiene una predisposición al uso de agroquímicos en la fruta, por lo que sus trabajadores y las personas de las comunidades aledañas están expuestos a cantidades considerables de ellos, lo que ya ha provocado disturbios importantes en su salud.

Además, los pequeños agricultores se ven obligados a vender sus tierras y pasan de ser propietarios a ser proletarios, pues una vez que se ven obligados a deshacerse de las tierras generalmente se quedan trabajando en las mismas empresas en calidad de peones.

En el proceso de producción de piña se da una diferenciación de género; por ejemplo, las actividades de empaque son desarrolladas en su mayoría por mujeres y las de corta y siembra por hombres.

También existe una importante fuerza de trabajo migrante, fundamentalmente nicaragüense. En relación con el salario, las personas ganan por lo que empacan o lo que producen, no por las horas de trabajo; no existe salario base, no se reconocen ni jornadas de trabajo ni niveles salariales mínimos, lo que genera inestabilidad en las familias dedicadas a la producción de piña.

En relación con los impactos organizativos, la escasa tolerancia a la organización de los trabajadores y la tendencia a la negociación individual y directa, generan problemas como abuso de autoridad, acoso sexual y malas condiciones laborales entre otros.

Para el dirigente ambientalista de Siquirres, Carlos Arguedas, “los problemas que enfrentan trabajadores, trabajadoras y las comunidades con las empresas piñeras son enormes y de difícil situación, máxime cuando no hay señales por parte del gobierno para superarlos.
 
“Por lo pronto seguiremos presionando en las calles”, concluyó Arguedas.
 
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