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Buena para la salud, la piña también amenaza la vida
viernes, 29 de agosto de 2008

Por Carlos Salazar elpais.co.cr. Sabrosa y perfumada, su sabor la distingue y la coloca en uno de los sitios privilegiados entre las frutas tropicales, es buena para la salud de quienes la consumen, pero amenaza la vida en las comunidades cercanas a las plantaciones tropicales en Costa Rica.

Aunque la piña o ananás es una verdadera tentación, que puede combinarse con toda clase de alimentos, su proceso de producción envenena fuentes de agua y produce moscas que no combinan con un ambiente óptimo para la vida.

Para los europeos, la piña era sinónimo de perfección, finura, exquisitez y desde el siglo XVI ha sido símbolo exclusivo de la hospitalidad de la nobleza, contrario a lo que representa para los trabajadores y vecinos que sufren las fumigaciones aéreas con agroquímicos.

Para los pueblos precolombinos fue parte importante de su alimentación, y la cultivaban cuidadosamente, en armonía con la naturaleza, en hileras de sus huertas y además la valoraban por sus poderes medicinales.

 
Para despedir a los muertos se preparaba la chicha de piña; con el fin de que esta bebida acompañara al difunto en su largo viaje hacia la eternidad, pero hoy como consecuencia de las grandes plantaciones envía a trabajadores y pobladores a los hospitales.

 

Alertas

 

La Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña  (CANAPEP), estima actualmente 40.000 hectáreas en nuestro país, de las cuales cerca de un 45% están en vías de consolidar su ciclo de siembra y cosecha, ya que algunos no han completado su producción entre primeras y segundas cosechas.

 
Las plantaciones han crecido de manera abrumadora en la Región Huetar Norte, Zona Sur y en el Caribe costarricense, lo que ha generado molestias y enfermedades en la población.

 
El Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET), con apoyo del Laboratorio de Teledetección y Sistemas de Información Geográfica (TELESIG), de la Universidad Nacional, detectó cantidades de bromacil y diurón, pestiticidas altamente tóxicos, en fuentes de agua en la provincia de Limón.

 
El estudio fue financiado por la Fundación Costa Rica-Estados Unidos (CRUSA), y la Agencia de la Cooperación Sueca de Investigación Científica (SAREC).

 

La investigación confirmó la presencia de plaguicidas en aguas subterráneas en la zona de estudio. El plaguicida más encontrado fue el herbicida bromacil usado en el cultivo de piña. Se encontró este herbicida en nacientes que suministran agua potable para comunidades de Siquirres y en los pozos cercanos a ellas.

 
Esta sustancia, relativamente móvil y persistente en el suelo, ha causado, en otras partes del mundo contaminación de las aguas subterráneas. Ello ha resultado en la restricción en su uso y hasta en su prohibición en varios países Europeos.

 
Actualmente el área de cultivo en la zona se sigue incrementando fuertemente y se presenta en suelos muy permeables del Caribe y Zona Norte.

 
El IRET destacó que si el manejo de plaguicidas, sobre todo el de los herbicidas, no cambia se puede causar una contaminación mas generalizada de las aguas subterráneas y, por tanto, en los pozos de la zona caribeña.

 
El conocimiento de esta situación de riesgo debe alertar a las partes involucradas y facilitar la toma de decisiones en cuanto a la necesidad de ampliar el monitoreo de las aguas subterráneas por la presencia de sustancias críticas en zonas críticas, y de implementar las regulaciones al uso de plaguicidas y a la protección de las aguas subterráneas.

“Consideramos conveniente y oportuno desarrollar un sistema de vigilancia de la calidad del agua para asociaciones administradoras de acueductos rurales y los departamentos de gestión ambiental de empresas agrícolas”, recomendaron los encargados del estudio.

Pelea

 

Ante la presión de comunidades de todo el país, afectadas por los pesticidas y las moscas, plaga originada por el mal manejo de desechos, la ministra de Salud, María Luisa Avila, se comprometió a no publicar un decreto que regula el uso de esos agroquímicos, hasta que sea aprobado por las poblaciones.

 
“Hemos dejado claro que no queremos ningún grado de bromacil y diuron  en  las aguas para consumo humano de todo el país”, dijo Carlos Arguedas, de la Federación Nacional de Poblaciones Afectadas por las Plantaciones Piñeras (Fenasapp).

 
Tras una reunión, la semana anterior, la ministra mencionó que el tema de la piña hay que resolverlo de manera integral, tomando en cuenta la salud de las comunidades, la protección del agua y buscando alternativas sociales.

 
“Esperamos poder seguir coordinando acciones para que las comunidades no tengan que tomar agua con ningún químico y que las empresas piñeras cumplan realmente los compromisos ambientales que tanto han pregonado”, dijo Avila.

 
Entre tanto las comunidades sostienen que el uso del bromacil violenta los derechos fundamentales a la vida, la integridad física, la salud y el ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

 
Para defender sus derechos, la Fenasapp y el Foro Emaús, que aglutina a los afectados, presionarán esta semana a municipalidades de la provincia de Limón, con el fin de decretar una moratoria para nuevos permisos de explotación piñera, y poner fin al uso del bromacil y el diurón.

 
Arguedas adelantó que no bajarán la presión hasta tanto solucionen los problemas del envenenamiento del agua, las fumigaciones y que se respeten los derechos de los trabajadores y trabajadoras en las plantaciones, para que la actividad frutera sea saludable para el trabajador, para el ambiente y para la población cercana a las plantaciones.

 
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